La guerra en Oriente Próximo está reconfigurando tanto el mapa geopolítico regional como las dinámicas económicas globales, con efectos que se trasladan más allá del terreno militar y político, según un análisis difundido por los palestinos Diana Buttu y Adam Hanieh.
Impacto regional y global
En la conversación, adaptada de un podcast grabado el 19 de mayo de 2026 para Rethinking Palestine, los analistas señalan que el conflicto —y las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y Líbano, así como la violencia continuada en Palestina— está obligando a una recalibración de alianzas en la región y cuestionando hipótesis previas sobre el alcance del poder estadounidense.
Los expertos subrayan que la conflagración ha mostrado la dependencia persistente de la economía mundial respecto a los combustibles fósiles y la centralidad estratégica del Golfo en las redes internacionales de energía y comercio. Esa dependencia, añaden, traduce la inestabilidad regional en efectos palpables en mercados y cadenas logísticas internacionales.
Consecuencias económicas concretas
Buttu y Hanieh identifican varios impactos directos y colaterales que ya se están observando o que se anticipan como resultado del conflicto:
- Aumento de los precios de la energía, por la mayor percepción de riesgo en una región clave para la oferta de hidrocarburos.
- Inseguridad alimentaria, derivada de interrupciones en suministros y del encarecimiento de insumos y transporte.
- Interrupciones en las cadenas de suministro, que afectan la disponibilidad y el coste de bienes en mercados dependientes del comercio marítimo y de infraestructuras vinculadas al Golfo.
| Ámbito | Efecto señalado |
|---|---|
| Energia | Aumento de precios y tensión sobre el suministro |
| Alimentación | Mayor inseguridad por encarecimiento y logística |
| Cadenas de suministro | Interrupciones y mayor precariedad económica en el Sur Global |
Estos efectos, apuntan los analistas, no quedan confinados a Oriente Próximo: se transmiten a países del Sur Global y a economías dependientes de esas rutas y suministros, intensificando la precariedad económica en regiones ya vulnerables.
Normalización, poder estadounidense y orden regional
«Lo que hemos visto en las últimas dos décadas es un intento por parte de Estados Unidos de normalizar las relaciones entre los Estados árabes del Golfo y el régimen israelí, que son, de hecho, los dos pilares de su proyecto imperial en Oriente Próximo.»
La cita, atribuida a Adam Hanieh, sitúa la actual situación dentro de una trayectoria más amplia: Washington, sostienen, ha tratado de consolidar un orden regional basado en la cooperación entre el Golfo e Israel. Para los analistas, este proceso precede a la escalada bélica reciente y responde, en parte, al intento de Estados Unidos de reafirmar su influencia ante un declive relativo de su poder global.
La normalización de relaciones, añaden, no solo tiene implicaciones políticas y militares: transforma también los flujos comerciales y las prioridades energéticas, con consecuencias económicas que se suman a las derivadas del propio conflicto.
Lectura para la economía global
El análisis de Buttu y Hanieh conecta los desarrollos militares y diplomáticos con efectos económicos tangibles: la confluencia de tensiones geopolíticas, dependencia de combustibles fósiles y reordenamiento de alianzas puede traducirse en una mayor volatilidad de precios y en riesgos logísticos para economías interconectadas.
En este escenario, advierten los autores, comprender la situación en Palestina y en el Golfo es esencial para entender las fuerzas que están modelando las crisis económicas actuales y sus repercusiones en el Sur Global y en los mercados internacionales.
Ismael Ferreira Ochoa
Redactor de Economía, WE NEWS