El Gobierno andaluz ha acordado inscribir los bolos serranos de la provincia de Jaén en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Actividad de Interés Etnológico. La decisión, adoptada por el Consejo de Gobierno, reconoce la práctica como un elemento cultural de larga trayectoria que se mantiene vivo gracias a la transmisión entre generaciones y a su arraigo en el entorno rural.
Una tradición con arraigo en la sierra y en el conjunto provincial
Los bolos serranos se identifican como una manifestación lúdica y deportiva tradicional que forma parte de la identidad de los habitantes del macizo del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. No obstante, su implantación ha trascendido el ámbito estrictamente montañoso y, en las últimas décadas, ha llegado a numerosas localidades del interior jiennense.
«No obstante, esta práctica cultural va más allá de estas áreas, ya que se ha extendido durante las últimas décadas a otras localidades de la provincia jiennense...»
La Junta subraya que la actividad se practica al aire libre entre marzo y noviembre, aprovechando condiciones climáticas favorables y evitando el periodo de recolección de la aceituna. Para su desarrollo precisa de espacios concretos —las denominadas boleras o boleas— y de elementos técnicos como las bolas y los mingos, que pueden ser de uso individual, familiar o comunitario.
Modalidades y características
La práctica se articula en dos modalidades principales: la denominada valle y la de alta montaña (también llamada montaña a secas). Ambas se engloban en el grupo de los pasabolos, donde se valora la distancia a la que se desplazan los bolos tras el impacto de la bola. La modalidad de valle, con tres mingos y reglas que remiten a los bolos medievales, es la de mayor tradición histórica; la de montaña derivó de aquella y se juega con un único mingo.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Época de práctica | Marzo a noviembre |
| Modalidades | Valle (tres mingos) y montaña (un mingo) |
| Elementos | Bolas y mingos; boleras o boleas |
Municipios donde se practica
La resolución oficial cita una amplia relación de municipios jiennenses donde la costumbre se conserva e incluso se ha expandido. Entre ellos figuran:
- Arroyo del Ojanco
- Chilluévar
- Génave
- Hinojares
- Hornos
- La Iruela
- Orcera
- Peal de Becerro
- Pozo Alcón
- Quesada
- Santiago-Pontones
- Santo Tomé
- Beas de Segura
- Torreblascopedro
- Torredelcampo
- Torres de Albánchez
- Villacarrillo
- Villanueva del Arzobispo
El reconocimiento como Bien de Interés Cultural supone, además de un gesto de protección simbólica, la posibilidad de facilitar medidas de conservación, difusión y apoyo institucional. Para las comunidades locales implica un marco que puede favorecer actividades de promoción cultural, la recuperación de boleras tradicionales y la transmisión del juego entre generaciones más jóvenes.
Implicaciones para la gestión patrimonial en Jaén
La declaración se inscribe en la política de la Junta de Andalucía por reconocer y proteger expresiones etnológicas vinculadas al territorio y a la vida rural. Para Jaén, provincia con fuerte componente rural y una red dispersa de pueblos y aldeas, la medida refuerza la visibilidad de una práctica que contribuye a la cohesión social y al mantenimiento de usos y saberes locales.
La catalogación administrativa permitirá coordinar actuaciones específicas con ayuntamientos y colectivos locales para conservar espacios y material, así como para registrar variantes y normas de juego. Además, abre la puerta a iniciativas de divulgación que vinculen la práctica a recursos turísticos y culturales, siempre con la salvedad de que cualquier actuación deberá respetar la dinámica comunitaria y la propiedad de los elementos empleados en las partidas.
El reconocimiento de los bolos serranos completa un mapa de bienes inmateriales y materiales que, en conjunto, conforman la identidad cultural de la provincia de Jaén, desde las raíces rurales hasta las expresiones festivas y deportivas que han llegado hasta la actualidad.