Gijón vivió hoy una edición multitudinaria de la celebración de la Virgen de Begoña en la iglesia de Los Carmelitas, donde feligreses, autoridades civiles y militares y grupos vecinales se congregaron para una eucaristía en la que se subrayó la necesidad de implicación colectiva en la vida de la ciudad.
Acto litúrgico y presencia institucional
La iglesia de Los Carmelitas «se llenó hasta la bandera» para conmemorar la festividad de la patrona local. La misa estuvo presidida por monseñor Braulio Sáez y contó con la participación del párroco Fidel Gil y del padre Gabriel Castro, que pronunció la homilía. Antes del inicio de la ceremonia, el Grupo Folclórico Xiringüelu anunció la celebración con gaitas y tambores, señal de la arraigada tradición cultural que acompaña cada año a la jornada religiosa.
Un lema con alcance cívico
El eje del oficio fue el llamado a la responsabilidad compartida: la homilía enfatizó la importancia de «construir la ciudad desde lo que tenemos en el corazón» y el presbiterio lució un gran cartel con la frase «Gijón, tarea de todos». El párroco Fidel Gil cerró la celebración insistiendo en la idea de trabajar por «este Gijón del alma nuestra», lo que situó la jornada en un registro que trascendió lo estrictamente religioso y apeló a la identidad y el compromiso ciudadano.
Ofrendas que simbolizan identidad y memoria
En el transcurso de la misa se realizaron diversas ofrendas a la Virgen de Begoña que buscaron evidenciar los lazos entre la devoción y la historia colectiva de la ciudad.
- Una bandera de Gijón que, según los organizadores, representaba la identidad común más allá del lugar de nacimiento.
- Un callejero de la ciudad que destacaba hitos urbanos como el Elogio del Horizonte, la Madre del Emigrante y el monumento a Jovellanos.
- Un ramo de flores y un baile ofrecidos por el Grupo Folclórico Xiringüelu, que despertaron la admiración de los fieles.
| Elemento | Representación |
|---|---|
| Bandera de Gijón | Identidad común |
| Callejero con hitos | Patrimonio urbano |
| Ramo y baile | Tradición folclórica |
Encuentro vecinal al concluir la misa
Al término de la eucaristía, los asistentes formaron un círculo en la puerta de la iglesia alrededor del grupo folclórico, que volvió a interpretar sus piezas ante los presentes. La escena evidenció el carácter comunitario de la fiesta, que une expresión religiosa, memoria urbana y manifestaciones culturales.
«Construir la ciudad desde lo que tenemos en el corazón»
La festividad de la Virgen de Begoña, patrona de Gijón, se celebra cada año como una jornada de encuentro entre distintas realidades de la ciudad: autoridades, cuerpos militares, asociaciones y vecinos. En un contexto local marcado por debates sobre el urbanismo, la convivencia y la preservación del patrimonio, la apelación a la responsabilidad colectiva resonó como un recordatorio de que muchas de las cuestiones que afectan a Gijón requieren acuerdos y participación ciudadana.
La presencia de símbolos —como la bandera y el callejero— y de manifestaciones culturales —la intervención del Grupo Folclórico Xiringüelu— reforzó el mensaje identitario del acto. Al mismo tiempo, la convocatoria congregó a personas de distintos orígenes, lo que los organizadores interpretaron como una muestra de que la pertenencia a la ciudad trasciende la procedencia personal.
La conmemoración en Los Carmelitas se suma a otras celebraciones y actos religiosos que, en fechas próximas, tienen lugar en diversos escenarios de Gijón y que configuran un calendario festivo con fuerte componente comunitario. La frase visible durante la misa, «Gijón, tarea de todos», resume la intención de que la jornada sirva no sólo para la devoción, sino también para recordar que el futuro de la ciudad depende de la implicación de sus habitantes y de sus instituciones.