Apoteosis sinfónica en el Príncipe Felipe
Oviedo fue escenario este viernes de un concierto calificado por asistentes y críticos como apoteósico en el que el dúo Nuberu celebró sus 50 años de trayectoria acompañado por la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA). La cita, en el Auditorio Príncipe Felipe, reunió a los veteranos del grupo —Chus Pedro y Manolo Peñayos— con la orquesta en un programa que combinó arreglos sinfónicos y canciones emblemáticas del repertorio asturianista.
La noche se abrió con una obertura compuesta por Rubén Díez, que además dirigió la velada y firmó los arreglos. La interpretación inicial dejó claro el tono del concierto: una fusión entre la tradición popular y la fuerza instrumental que despertó una ovación inmediata cuando, al sonar los primeros compases de «Santa Bárbara bendita», Chus Pedro y Manolo Peñayos hicieron su entrada lateral al escenario.
«Gracies por compartir esto con nosotros, ¿vale?»
La frase, pronunciada por Chus Pedro en un momento de la actuación, condensó la emoción del encuentro entre los intérpretes y un público que respondió con aplausos prolongados en varias ocasiones a lo largo de las casi dos horas de espectáculo. Junto al dúo, participaron en escena el pianista Jacobo de Miguel y el músico Pedro Pangua al whistle, que completaron la sonoridad requerida para adaptar las canciones al formato sinfónico.
Repertorio y momentos destacados
El programa fue un recorrido por temas centrales en la historia de Nuberu. Tras la apertura, la orquesta y el dúo interpretaron «So vaqueiru», «La mula torda», «Chamiceru» y la instrumental «Xuanín», dedicada a Juan Muñiz Zapico, en la que Manolo Peñayos protagonizó una línea casi nasal con la guitarra eléctrica integrada entre las cuerdas sinfónicas. Otra pieza reseñable fue «El Pozu María Luisa», presentada por Chus Pedro como un «himno» y ejecutada con la plenitud que aportó la orquesta.
- Director y arreglos: Rubén Díez
- Intérpretes principales: Chus Pedro y Manolo Peñayos
- Colaboradores: Jacobo de Miguel (piano), Pedro Pangua (whistle)
- Sede del concierto: Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo
El ambiente fusionó la estética clásica de la orquesta con los dejes de la canción asturiana, provocando la participación constante del público en el patio y el anfiteatro. La voz de Chus Pedro se fue ajustando a la masa instrumental a medida que avanzaba la noche y el público coreó varias piezas, elevando la intensidad emotiva del evento.
Mensaje y contexto
Durante su intervención, Chus Pedro definió el carácter del concierto más allá de lo musical y lo ubicó en un horizonte generacional y político: recordó su pertenencia a «esa generación de la Transición que creyó en la utopía y la libertad» y advirtió sobre intentos de «castración» de esas libertades por parte de algunos actores políticos. A pesar de ello, hizo una declaración de continuidad: «Tengo 71 años y este, 70, pero como somos unos adolescentes mentalmente, seguimos apostando por la utopía», palabras que enlazaron con la interpretación de piezas cargadas de reivindicación y memoria colectiva.
La conjunción de Nuberu y la OSPA no sólo ofreció un concierto nostálgico, sino también una muestra de cómo el repertorio popular puede ser revalorizado con orquestaciones sinfónicas, lo que aporta matices nuevos a composiciones arraigadas en la cultura asturiana. El resultado fue una experiencia que varios asistentes calificaron de «irrepetible», en la que la hermandad entre músicos y público marcó el tono de una noche singular en Oviedo.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Aniversario | 50 años de Nuberu |
| Local | Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo |
| Orquesta | OSPA |
El concierto dejó una imagen de celebración colectiva y dignificó, nuevamente, la presencia de la canción asturiana en programas de mayor envergadura instrumental. Para Oviedo, la actuación supuso la confirmación del auditorio como espacio de convergencia entre tradición y nuevas propuestas musicales que reivindican la memoria regional.