La atención bucodental de las personas mayores en España presenta deficiencias importantes a pesar de que los geriatras reconocen su relevancia, según un estudio preliminar publicado en la revista Científica Dental que ha examinado la percepción y el manejo de la salud oral entre especialistas en Geriatría.
Desconexión entre valoración y práctica
Los resultados ponen de manifiesto una distancia significativa entre la consideración que los profesionales geriátricos otorgan a la boca como elemento clave de la salud y su incorporación efectiva en la práctica clínica. Entre los datos más relevantes, el 67,2 % de los encuestados declara no mantener una relación directa con los odontólogos que tratan a sus pacientes, y solo el 16,4 % recomienda de forma sistemática la visita al dentista al menos una vez al año.
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Relación directa con odontólogos | 67,2 % no mantiene vínculo |
| Recomendación anual al dentista | 16,4 % la hace siempre |
Patologías más detectadas y posible infradiagnóstico
Cuando se preguntó por las alteraciones orales que aparecen con mayor frecuencia en consulta geriátrica, el 70,5 % señaló la ausencia de piezas dentarias como el hallazgo más habitual. Sin embargo, porcentajes muy bajos se registraron para condiciones como la caries (3,3 %) y el cáncer oral, señales que, según los autores, podrían indicar problemas de detección en la práctica diaria.
«Efectivamente puede existir una infradetección de ciertas patologías, entre ellas la caries»,
dijo el Dr. Tomás Hernán Pérez de la Ossa, coordinador del Grupo de Trabajo de Odontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), en una entrevista citada por la publicación Dentalia. El especialista vinculó esta posible infradetección a las limitaciones materiales y formativas de la atención geriátrica: falta de iluminación adecuada, instrumentales, acceso a radiología y la carencia de conocimientos odontológicos específicos.
Consecuencias para la salud y la calidad de vida
Los autores del estudio y expertos consultados advierten de que la detección insuficiente de problemas bucales no es una cuestión menor: las lesiones no tratadas pueden evolucionar y provocar dolor, procesos infecciosos, dificultades para la masticación y, en última instancia, alteraciones nutricionales que dañan la calidad de vida de las personas mayores.
El mensaje clave que subraya la investigación y los especialistas es que, si bien no se espera que el geriatra desempeñe las funciones de un odontólogo, sí debe disponer de herramientas y formación básica para identificar signos de alarma que requieran atención especializada.
- Existe una alta proporción de geriatras sin relación directa con odontólogos (67,2 %).
- Sólo el 16,4 % recomiendan visitas dentales anuales de forma sistemática.
- La caries podría estar infradiagnosticada, detectada por apenas el 3,3 %.
El estudio invita a replantear la integración de la salud bucodental en los protocolos geriátricos, promoviendo una colaboración más fluida entre geriatras y odontólogos y proporcionando a los primeros los recursos básicos para reconocer problemas orales. La SEGG señala la necesidad de medidas concretas que faciliten la detección precoz y disminuyan las complicaciones derivadas de la falta de diagnóstico.
En un contexto de envejecimiento poblacional, los autores alertan de que la insuficiente atención a la salud oral puede traducirse en una mayor carga clínica y social, y subrayan la importancia de incorporar la evaluación bucodental en la práctica geriátrica habitual para preservar la autonomía y el bienestar de las personas mayores.