Centenares de estudiantes de la ciudad siria de Kobanê permanecieron este primer día del nuevo curso escolar fuera de las aulas como forma de protesta contra un decreto del Ministerio de Educación del Gobierno Interino Sirio que limita las clases en kurdo a tan solo tres sesiones a la semana. Los alumnos se plantaron frente a sus centros educativos con libros de texto de ciencias en kurdo, negándose a entrar hasta que la medida sea revocada.
Reivindicación por la educación en la lengua materna
Los manifestantes sostienen que la decisión vulnera su derecho a recibir instrucción en su idioma natal y que supone un retroceso cultural y pedagógico. Varios estudiantes consultados por la agencia ANF expresaron que estudiar en kurdo es una cuestión identitaria y de supervivencia cultural. Entre ellos, una alumna de 11.º curso del colegio Şehîd Hogir defendió que el idioma es «nuestra identidad y nuestra existencia» y que la enseñanza en la lengua propia debe ser un derecho garantizado.
«Nuestro idioma es nuestra identidad y nuestra existencia. No aceptamos ningún otro idioma», afirmó una estudiante de 11.º curso.
Otros jóvenes señalaron que la imposición de una mayor carga lectiva en árabe complicaría su aprendizaje. Un alumno que cursó su formación en kurdo hasta 11.º grado manifestó su rechazo frontal a la medida y reclamó el reconocimiento de la educación en la lengua materna como «un derecho legítimo».
Alcance de las protestas y demandas
La movilización no se limita al centro urbano de Kobanê: alumnos de todas las escuelas de la ciudad y de las aldeas próximas han secundado la protesta y mantienen sus aulas vacías a la espera de un cambio en la normativa. Entre las demandas figura la reversión del decreto y la implantación de un modelo educativo que respete la lengua kurda como vehículo principal de enseñanza, así como una distribución que permita ampliar las asignaturas impartidas en kurdo.
- Rechazo mayoritario: Alumnos de primaria y secundaria dicen no acudir a clase hasta que se garantice la enseñanza en kurdo.
- Demanda cultural: La protesta conecta la educación con la preservación de identidad y cultura.
- Ámbito geográfico: Movilización en la ciudad y en las aldeas circundantes a Kobanê.
Contexto y efectos potenciales
La imposición de limitaciones a la enseñanza en lenguas minoritarias suele generar tensiones sociales y políticas en contextos plurilingües, y la reacción en Kobanê evidencia la sensibilidad del alumnado y de la comunidad hacia políticas educativas percibidas como asimilacionistas. Si la protesta se mantiene y logra apoyo prolongado, podría obligar al Gobierno Interino Sirio a revisar su ordenanza o a negociar un formato alternativo que contemple más horas en kurdo o modelos bilingües.
En el plano pedagógico, la reducción de la enseñanza en la lengua materna puede influir negativamente en la comprensión de contenidos y en la continuidad educativa de quienes han sido escolarizados en kurdo, especialmente en los niveles iniciales y básicos. Las voces consultadas señalan además que una mayor presencia del árabe en el currículo, sin un puente lingüístico adecuado, complicaría el aprendizaje y la participación escolar.
| Elementos | Situación |
|---|---|
| Decisión ministerial | Limitación de la enseñanza en kurdo a tres clases semanales |
| Respuesta | Alumnos de Kobanê y aldeas cercanas se niegan a entrar en las aulas |
| Reclamación | Restablecimiento y ampliación de la enseñanza en kurdo |
Por el momento, no hay constancia pública de negociaciones entre representantes educativos y la comunidad escolar de Kobanê ni de un pronunciamiento oficial que altere la medida. La situación plantea preguntas sobre cómo conciliar las políticas educativas de alcance estatal con la demanda de reconocimiento lingüístico y cultural de comunidades concretas, y subraya el papel central de la lengua en las dinámicas educativas y sociales.
La continuidad de la protesta dependerá de la capacidad de las autoridades para dialogar con las familias y los centros, así como de la respuesta internacional y local ante una medida que los propios estudiantes han definido como una agresión a su derecho a la educación en su lengua materna.