El río Miño presenta en Lugo un nivel tan bajo que en distintos puntos de la ciudad es posible cruzarlo andando casi sin mojarse los pies, una imagen que atrae a vecinos y paseantes y que vuelve a poner sobre la mesa la recurrente sequía estival del cauce. Aunque las lluvias de los últimos días han elevado ligeramente el nivel, no han sido suficientes para recuperar un caudal habitual.
Impacto en la práctica deportiva y la vida junto al río
Usuarios habituales del río, como piragüistas y residentes de la zona de A Ponte, confirman que la situación se repite con frecuencia durante los meses estivales, especialmente en agosto. Según estos testigos, las zonas próximas al Club Fluvial y la Escuela de Piragüismo concentran las pocas aguas navegables, mientras que otros tramos presentan condiciones más propias de paseo que de navegación.
- La práctica del piragüismo se complica: los deportistas deben acercarse a la Escuela de Piragüismo para encontrar suficiente profundidad.
- En tramos entre el Fluvial y la zona frente al Pazo dos Deportes el cauce está tan bajo que resulta más sencillo correr que remar.
- Vecinos de A Tolda describen el agua en ese punto como similar a una charca.
Además del estiaje estacional, este año ha intervenido un factor puntual de regulación: la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil ha solicitado al Club Fluvial que no embalse tanto agua en su dique tras la reparación del caneiro do Muíño y la construcción de un aliviadero para peces. Ese ajuste ha contribuido a que el Miño, a su paso por el club, quedara con tramos de poca profundidad, según relatan quienes frecuentan esas aguas.
«El nivel ha estado mucho más bajo que ahora a mediados de agosto. Una piedra en mitad del río que uso como referencia asomaba entonces como tres dedos por encima del agua, mientras que ahora, después de las últimas lluvias, apenas sobresale un dedo».
Percepción pública y gestión del cauce
La imagen del río convertido en espacios casi transitables a pie suscita curiosidad entre los lucenses que se acercan a las riberas para aliviar el calor. No obstante, quienes conocen bien el Miño matizan que estas situaciones son habituales en los veranos secos y que la evolución del nivel depende tanto del régimen de precipitaciones como de las decisiones de regulación en puntos concretos del cauce.
| Elemento | Situación |
|---|---|
| Precipitaciones recientes | Han aumentado ligeramente el caudal, insuficiente para normalizarlo |
| Embalses/diques locales | Menor embalse en el dique del Club Fluvial por petición de la Confederación |
| Zonas afectadas | Tramo entre el Fluvial y el Pazo dos Deportes, A Tolda, zona del caneiro do Muíño |
La conjunción de escasas precipitaciones durante el verano y las medidas puntuales de regulación explican, según quienes practican deportes en el río, la existencia de piedras que emergen y de tramos donde la navegación es prácticamente inviable. Pese a ello, los primeros chubascos han hecho que la referencia utilizada por algunos deportistas —una piedra que asomaba tres dedos sobre el agua— reduzca su exposición y ahora sobresalga apenas un dedo.
Consecuencias y observaciones
La situación tiene implicaciones múltiples: condiciona las actividades de ocio y deportivas en el Miño, modifica la percepción del tramo urbano del río por parte de la ciudadanía y reclama atención sobre la gestión del caudal y el mantenimiento de infraestructuras recién rehabilitadas, como el caneiro do Muíño y su aliviadero.
Por ahora, la imagen del Miño en Lugo es la de un cauce recuperado temporalmente por su mínimo caudal que permite a algunos vecinos y visitantes atravesarlo a pie —en lugares concretos—, una estampa estival que vuelve cada año y que depende de la evolución meteorológica y de las decisiones de las autoridades hidráulicas.
WE NEWS — Lugo