El departamento de Educación ha anunciado la recuperación de lecturas obligatorias en los estudios de Bachillerato a partir del curso 2027-2028 y la implantación obligatoria de un Plan de Lectura de Centro (PLEC) en todos los centros públicos y concertados de Primaria y ESO. La medida busca revertir el descenso de atención y competencia lectora detectado en evaluaciones internacionales como PISA y reforzar estrategias básicas de aprendizaje.
Medidas y objetivos
La consellera Esther Niubó ha presentado asimismo una guía destinada a recuperar prácticas que considera esenciales: lectura en voz alta, exposición oral, la escritura manual, el hábito de tomar apuntes y el uso de esquemas. El documento sugiere sesiones breves y frecuentes de cálculo mental y problemas basados en situaciones cotidianas para fortalecer la lógica aplicada a las Matemáticas.
«Son dinámicas de alta eficiencia»
Niubó ha defendido las propuestas como recursos de alto rendimiento y ha advertido sobre el riesgo de delegar tareas básicas en la inteligencia artificial: «no podemos dejar que los alumnos de 13 años dejen de hacer resúmenes para que los haga la inteligencia artificial», ha señalado.
Ámbitos de aplicación
El nuevo marco obliga a que todos los centros elaboren un plan lector que defina las líneas de trabajo necesarias para asegurar unas mínimas competencias lectoras. Además, propone que los centros establezcan listas de lecturas obligatorias para el alumnado entre 5º de Primaria y 4º de ESO, adaptadas a cada curso para ajustar la comprensión lingüística a los distintos niveles.
| Nivel | Medida destacada |
|---|---|
| Primaria | Plan de Lectura de Centro y lecturas obligatorias desde 5º |
| ESO | Plan de Lectura de Centro y listas de lecturas hasta 4º |
| Bachillerato | Listado de lecturas comunes obligatorio desde 2027-2028 |
Recomendaciones pedagógicas
La guía, ya accesible para los centros, propone una serie de recursos y prácticas que se orientan a reforzar aprendizajes fundamentales. Entre las recomendaciones figuran:
- Promover la oralidad mediante lectura en voz alta, exposiciones y debates.
- Fomentar la escritura manual y el hábito de tomar apuntes.
- Realizar sesiones cortas y frecuentes de cálculo mental.
- Incluir material de apoyo ordenado con contenidos esenciales, en libros o dosieres del centro.
La consellera ha afirmado que numerosos centros ya aplican recursos similares y ha instado a generalizar estas prácticas para evitar lo que calificó como un abandono de rutinas básicas en el aula.
Contexto y posibles efectos
Las medidas llegan después de que en 2024 el anterior ejecutivo suprimiera algunas obligaciones de lectura en Bachillerato, una decisión que entonces suscitó críticas entre docentes que la calificaron de contraproducente. Con la reversión y la exigencia de planes lectores, la conselleria pretende homogeneizar estándares y facilitar el seguimiento de competencias claves a lo largo del sistema educativo.
Entre las consecuencias previsibles figuran un mayor margen de actuación para inspección y autoridades educativas a la hora de evaluar prácticas docentes vinculadas a la lectura y expresión, así como la necesidad de que centros y profesorado dediquen tiempo a diseñar y aplicar los PLEC y las listas de lecturas. Asimismo, la guía apunta a integrar la atención a la ortografía y a la comprensión en tareas rutinarias, lo que puede implicar ajustes en la programación didáctica y en la formación inicial y contínua del profesorado.
La inclusión de ejercicios cotidianos de lógica y cálculo mental pretende, según el documento, conectar las Matemáticas con situaciones reales y mejorar la autonomía del alumnado en la resolución de problemas, además de combatir la pérdida de atención señalada por las evaluaciones internacionales.
La conselleria también recomienda que los centros elaboren material de apoyo —ya sea en libro de texto, fichas o dosieres— que recoja de forma ordenada los contenidos esenciales, un recurso que facilitaría la evaluación y la continuidad entre cursos.
En conjunto, las medidas suponen un intento por recuperar prácticas pedagógicas tradicionales adaptadas a los retos actuales, poniendo el acento en la oralidad, la escritura manual y el pensamiento lógico como herramientas para mejorar la competencia lectora y el rendimiento académico.