El borrador más reciente de un tratado internacional para combatir la contaminación por plásticos ha despertado críticas por su aparente falta de ambición, según expertos y organizaciones medioambientales que han analizado el documento hecho público tras conversaciones informales celebradas en Kenia.
Documento de trabajo y críticas de especialistas
El texto divulgado —primer borrador público desde el estancamiento de las negociaciones en agosto de 2025—, se presenta, según el presidente de las negociaciones, el chileno Julio Cordano, como «un documento de referencia informal que no constituye un texto negociado ni acordado». Aun así, la versión ha sido examinada por científicos y grupos de defensa del medio ambiente, que la consideran insuficiente frente a la magnitud del problema.
«No tiene ningún sentido ponerse de acuerdo sobre algo demasiado débil para ser eficaz», dijo el biólogo marino británico Richard Thompson, experto en contaminación por plásticos de la universidad de Plymouth.
Para organizaciones como CIEL (Center for International Environmental Law) el borrador supone un retroceso en los esfuerzos jurídicos internacionales. Su director del programa de salud ambiental, David Azoulay, afirmó que el texto «corta de raíz el esfuerzo jurídico internacional destinado a combatir la contaminación por plásticos, entregando un texto que traiciona no apenas a las generaciones futuras, sino también a las actuales».
Magnitud del problema y división entre países
Las cifras que acompañan al debate muestran la escala del desafío: cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en todo el mundo, y aproximadamente la mitad se destina a productos de un solo uso. La ubiquidad del material se refleja en detecciones de microplásticos desde las cumbres más altas hasta las profundidades oceánicas.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Producción anual global de plástico | Más de 400 millones de toneladas |
Desde 2022 la Asamblea de la ONU trabaja en la elaboración de un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos. Sin embargo, las negociaciones han quedado bloqueadas por la existencia de dos grandes bloques de países con posiciones contrapuestas: uno reclama medidas ambiciosas y de obligado cumplimiento; el otro es más reticente a imponer obligaciones estrictas que afecten a industrias y cadenas comerciales.
Reacciones y consecuencias posibles
Las críticas señalan que un acuerdo demasiado débil podría impedir la adopción de medidas eficaces para reducir la producción y el uso de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión del residuo plástico y limitar la contaminación a lo largo de toda la cadena de valor. Entre las posibles consecuencias de un texto poco ambicioso destacan:
- Continuidad en el aumento de la producción global de plástico.
- Escasas obligaciones para los Estados y la industria en reducción y control.
- Mantenimiento de la fractura entre países que demandan regulación estricta y los que priorizan flexibilidades.
Expertos advierten de que pactar un instrumento con pocas obligaciones jurídicas podría ofrecer una falsa sensación de avance sin traducirse en reducciones reales de residuos y emisiones asociadas al plástico.
Próximos pasos y contexto diplomático
El documento divulgado se basa en conversaciones informales mantenidas en Kenia entre el 30 de junio y el 3 de julio. Su carácter no negociado ha sido subrayado por la presidencia de las negociaciones, pero la circulación del borrador abre el debate público y técnico sobre la ambición requerida en un acuerdo que, en opinión de numerosos científicos y ONG, debe limitar la producción y el consumo de plásticos de un solo uso y establecer mecanismos vinculantes de responsabilidad.
La división entre Estados supone un reto para la viabilidad del tratado. Si persiste la desunión, las opciones pasan por buscar fórmulas de compromiso que mantengan medidas eficaces o postergar acuerdos hasta que se logre mayor consenso internacional.
El resultado de las próximas rondas de negociación marcará la dirección que tome la gobernanza global del plástico, con implicaciones directas para las políticas nacionales de gestión de residuos y para los compromisos de países de la Unión Europea y España en materia ambiental.
Iker Zabaleta Moreno
Redactor de Medio Ambiente, WE NEWS