La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo ha pasado de ser considerada una enfermedad exótica a constituir una amenaza real en España, según responsables sanitarios. Las autoridades sanitarias han confirmado la detección de cuatro casos en el país, uno de ellos con resultado fatal en junio, y han reforzado los protocolos de vigilancia y atención.
Casos detectados y medidas adoptadas
Un hombre de 71 años que se encontraba de visita en la provincia de Salamanca dio positivo por la infección y fue trasladado al Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde permanece aislado. La Consejería de Salud de Castilla y León, a través de su Dirección General de Salud Pública, notificó el tercer caso de 2026 y puso en marcha los procedimientos establecidos para controlar posibles cadenas de transmisión.
Los criterios aplicados responden al Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Garrapatas (PLAN), activado hace dos años cuando se registraron también cuatro casos en todo el territorio nacional. Las autoridades han identificado y han comenzado el seguimiento de los contactos de la persona afectada en Castilla y León.
Riesgo, transmisión y gravedad
El portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), José Miguel Cisneros, ha subrayado que el virus debe dejar de considerarse lejano. «Ya no debe considerarse algo exótico o lejano; el virus es endémico», advirtió el experto, que recomienda incorporarlo al diagnóstico diferencial en pacientes que presenten sintomatología compatible durante los meses cálidos.
«Debido a que los fluidos corporales de los pacientes infectados son altamente contagiosos, las personas con la infección deben ser ingresadas en Unidades de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN) para ser atendidas por profesionales con equipos de protección especiales».
La infección puede manifestarse de forma leve en algunos casos con fiebre y malestar general, pero también puede evolucionar a cuadros hemorrágicos graves con una tasa de mortalidad estimada entre el 20 % y el 40 %, según la SEIMC. Asimismo, Cisneros recalcó que cualquier persona, independientemente de su edad o estado previo de salud, puede desarrollar una forma grave de la enfermedad.
- Casos confirmados: cuatro en España en 2026 (uno fallecido en junio).
- Paciente ingresado: varón de 71 años trasladado al Hospital Gómez Ulla y aislado.
- Protocolo: identificación y seguimiento de contactos; vigilancia de temperatura y comunicación con el equipo epidemiológico.
Protocolos de control y prevención
Las autoridades insisten en que los pacientes sospechosos deben ser atendidos en Unidades de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN) por profesionales que utilicen equipos de protección individual adecuados, debido al alto riesgo de contagio por fluidos corporales. El PLAN nacional establece medidas de prevención, diagnóstico, vigilancia y control dirigidas a reducir la exposición a garrapatas y a garantizar la seguridad en el manejo clínico de los casos.
En las comunidades donde se detectan casos, los servicios de salud pública realizan el rastreo de contactos y marcan un seguimiento periódico de la temperatura y del estado general de salud de las personas expuestas, además de establecer canales de comunicación con los epidemiólogos responsables.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Casos en 2026 | 4 confirmados |
| Fallecimientos | 1 (junio) |
| Unidad de referencia | Hospital Gómez Ulla (paciente aislado) |
La constatación de casos en zonas de España y la naturaleza de la transmisión —relacionada con garrapatas y con el contacto con fluidos de personas infectadas— sitúan a la enfermedad en la agenda de salud pública durante los meses de mayor actividad de vectores. Los expertos recomiendan vigilancia clínica, medidas de protección individual y seguimiento estricto de los protocolos establecidos para contener la propagación y proteger a profesionales sanitarios y a la población general.
La evolución del brote y la posible aparición de nuevos casos serán monitorizadas por las autoridades sanitarias autonómicas y el Ministerio de Sanidad, que mantienen la coordinación para la aplicación de las medidas contempladas en el PLAN nacional.