El terremoto del 10 de agosto continúa dejando huella en la economía del Valle del Cauca: según el registro consolidado por la Red de Cámaras de Comercio, 16.100 empresas con sede en el departamento reportaron algún tipo de afectación, parte de un total de más de 45.000 empresas registradas a nivel nacional en la línea de afectación empresarial.
Distribución del impacto y ciudades más afectadas
El relevamiento muestra que el daño no fue homogéneo: Cali concentra el 46% de las empresas afectadas en el departamento, seguida por Buenaventura (9%), Roldanillo (5%) y Cartago y Sevilla (4% cada una). En conjunto, estas cifras permiten dimensionar que el terremoto impactó tanto el tejido productivo urbano como localidades intermedias del Valle.
| Municipio | % de empresas afectadas (Valle) |
|---|---|
| Cali | 46% |
| Buenaventura | 9% |
| Roldanillo | 5% |
| Cartago | 4% |
| Sevilla | 4% |
Estado operativo y necesidades
El balance presentado por la Cámara de Comercio de Cali, a través de Harold Londoño, gerente de Inteligencia de Negocios, indica que el 94% de las empresas encuestadas registró algún tipo de afectación. Entre los datos más preocupantes sobresalen:
- 63% de las empresas se encuentran en situación grave o crítica.
- 70% presenta restricciones para operar, ya sea por daños en infraestructura, pérdida de clientes o problemas logísticos.
- 28% no puede funcionar actualmente.
- Una parte significativa —alrededor de un tercio— no está inscrita en una Cámara de Comercio, lo que complica el acceso a ayudas formales.
"Acabamos de publicar los resultados de la línea de afectación empresarial, más de 45.000 empresas del país se registraron en esta línea, quiere decir que hay 16.100 empresas que corresponden al Valle del Cauca que están instaladas en este departamento, el 37%".
La información revela que los problemas no se limitan a daños materiales: los empresarios reportan dificultades en liquidez, reparación de equipos y recuperación del flujo de clientes, factores que aceleran el deterioro de pequeñas y medianas unidades productivas que dependen de ingresos diarios.
Implicaciones locales y pasos a seguir
En una ciudad como Cali, con su dinámica comercial y su entramado de pequeñas empresas —desde talleres y comercios de barrio hasta servicios y manufactura liviana— la restricción para operar de una porción tan alta del empresariado puede traducirse en pérdidas de empleo y en el empeoramiento de cadenas de suministro locales.
La Red de Cámaras de Comercio ha recogido los reportes para dimensionar necesidades y orientar solicitudes de apoyo, pero el escenario exige soluciones coordinadas entre gobierno nacional, Gobernación, alcaldías locales, sectores financieros y organizaciones del sector privado.
Entre las medidas que suelen proponerse en estos casos figuran campañas de asistencia técnica para la recuperación operativa, líneas de crédito con condiciones blandas para capital de trabajo y reparación de activos, y la facilitación de trámites para formalizar a empresas que hoy no están registradas. Sin embargo, hasta ahora el balance oficial publicado resume el estado del daño y las carencias, sin detallar un paquete de ayudas concretas para las más de 16.000 empresas vallecaucanas afectadas.
El pulso de la calle
En las comunas y barrios comerciales de Cali se multiplican las historias de comercios que intentan volver a la normalidad entre el polvo y las maderas: algunos establecimientos abiertos venden a medias, otros mantienen guardias por la falta de clientes y hay quienes aún esperan la inscripción a líneas de ayuda. La recuperación, coinciden líderes gremiales, será gradual y dependerá de la llegada efectiva de recursos y del restablecimiento de la confianza del consumidor.
La cifra de 16.100 empresas no es solo un número estadístico: representa empleos, ingresos familiares y la capacidad de barrios enteros para recomponer su vida económica. A la espera de programas de apoyo concretos, la prioridad para empresarios y autoridades locales es estabilizar la operación de unidades productivas y asegurar que la asistencia llegue con criterios claros y ágiles.
Desde Cali, la reconstrucción económica tras el sismo será un reto de coordinación y paciencia; mientras tanto, el pulso de la ciudad y del departamento muestra la urgencia de medidas que permitan evitar cierres definitivos y la pérdida de tejido productivo en el Pacífico vallecaucano.