La constante búsqueda de aprobación en redes sociales y la proliferación de dispositivos diseñados para el placer o la compañía están contribuyendo a una normalización del narcisismo que tiene efectos visibles sobre la salud mental, advierte el psicólogo Marino Pérez Álvarez.
Un narcisismo que deja de ser patológico y se vuelve cultural
Según la entrevista publicada por Europa Press Salud Infosalus, Pérez Álvarez —catedrático de Psicología en la Universidad de Oviedo y miembro de la Academia de Psicología de España— plantea que el narcisismo contemporáneo ha mutado. Ya no se define únicamente como un trastorno de la personalidad; más bien, se manifiesta como un fenómeno social y cultural normalizado que prioriza la autoestima sin relación directa con el mérito personal.
El autor analiza en su libro 'Selfis, satisfyers, mascotas, y robots' (Deusto) cómo varios elementos del mundo digital y tecnológico alimentan este individualismo: las selfis, los 'likes', las mascotas que ofrecen una respuesta afectiva incondicional y dispositivos o robots que simulan empatía. En conjunto, estos factores refuerzan una dinámica centrada en el "yo" y en la validación externa.
"Esta manera de ser ya no es tanto una patología, o una forma extrema de comportarse, sino algo normalizado... y donde prima la autoestima, independientemente del mérito, así como una dependencia por la aprobación de los demás", dijo Marino Pérez Álvarez, según la entrevista publicada por Europa Press Salud Infosalus.
Consecuencias para la salud mental
El especialista describe varias consecuencias psicosociales derivadas de esa dependencia de la aprobación externa:
- Fragilidad emocional: mayor vulnerabilidad ante la evaluación ajena.
- Ansiedad por los 'likes': preocupación constante por obtener validación en plataformas digitales.
- Depresión por no estar a la altura: sentimientos de fracaso cuando la respuesta social no coincide con las expectativas.
El autor también subraya una paradoja: en sociedades donde se promueve la preocupación por el bienestar emocional, la prevalencia de malestar psicológico puede aumentar. Esta contradicción está alineada con la idea de que la obsesión por la autoimagen y el bienestar individual puede derivar, en la práctica, en más sufrimiento.
| Fenómeno | Impacto señalado |
|---|---|
| Selfis y 'likes' | Dependencia de la aprobación externa |
| Dispositivos para el placer y robots empáticos | Normalización del centrarse en el propio bienestar |
| Masco-tas con respuesta afectiva | Refuerzo de vínculos unilaterales y reducción de la reciprocidad emocional |
Implicaciones y recomendaciones
El análisis de Pérez Álvarez obliga a considerar políticas y prácticas de salud pública que reconozcan cómo las tecnologías influyen en la salud mental colectiva. Aunque la entrevista no ofrece soluciones detalladas, el diagnóstico invita a reflexionar sobre la educación digital, la promoción de relaciones interpersonales recíprocas y la necesidad de herramientas que fortalezcan la resiliencia emocional.
Para las personas que sientan un impacto negativo en su estado de ánimo por el uso de redes o por la búsqueda de aprobación, es importante consultar a profesionales de salud mental. La prevención e intervención tempranas pueden ayudar a manejar ansiedad, baja autoestima y síntomas depresivos antes de que se agraven.
En definitiva, la conversación promovida por el libro y la entrevista abre un debate sobre hasta qué punto las prácticas cotidianas en el entorno digital transforman la manera de relacionarnos y cómo la salud pública debe adaptarse a esos cambios.
Nota de la redactora: este texto busca informar sobre hallazgos y opiniones recogidos en la entrevista publicada por Europa Press Salud Infosalus. Si usted atraviesa dificultades emocionales, consulte con un profesional de la salud.