El fuerte terremoto que afectó al país la semana pasada deja no solo daños materiales y víctimas, sino una dimensión psicológica que expertos consideran prioritaria en la respuesta sanitaria. A medida que las personas avanzan desde la fase inicial de supervivencia hacia la recuperación, emergen sentimientos de pérdida, miedo y vulnerabilidad que requieren atención en salud mental tanto inmediata como a mediano y largo plazo.
De la reacción al impacto emocional
En los primeros días tras el sismo la prioridad de muchos fue verificar la integridad física propia y de los allegados. Sin embargo, cuando pasa esa oleada inicial de alarma —la respuesta básica de supervivencia— la población empieza a tomar conciencia de las pérdidas materiales, sociales y simbólicas: viviendas destruidas, ausencia de espacios seguros y la ruptura de rutinas y redes de apoyo. Según el reporte, hay más de 300.000 damnificados, un factor que amplifica la carga emocional colectiva.
Las secuelas psicológicas identificadas van desde el procesamiento del duelo por fallecidos o desaparecidos hasta el temor persistente por futuras réplicas y una sensación ampliada de desprotección frente a fuerzas naturales. Para muchas personas, la pérdida del hogar no es sólo un daño económico: es la erosión de un lugar que representaba seguridad, arraigo y memoria personal.
Lecciones de la pandemia: no basta la atención física
El análisis recoge paralelos con la experiencia de la pandemia, cuando la respuesta sanitaria excedió la vacunación y las medidas de prevención y evidenció la necesidad de servicios de apoyo psicológico para distintos grupos etarios. Niños, jóvenes y adultos mostraron efectos derivados del confinamiento, la muerte de seres queridos y el estrés intrafamiliar. Esa experiencia, sostienen especialistas citados en el informe, debe orientar la respuesta actual: integrar estrategias psicológicas con la asistencia humanitaria y los planes de reconstrucción.
- Atención inmediata: apoyo psicológico básico en albergues y centros de atención humanitaria.
- Seguimiento: servicios de salud mental continuos para víctimas con duelo complicado o estrés postraumático.
- Enfoque poblacional: intervención específica para niños, adolescentes y población con enfermedades mentales preexistentes.
Implicaciones para las autoridades y el sistema de salud
Los especialistas insisten en que la reparación del choque emocional debe ser parte integral del plan de respuesta, junto a la ayuda material y la reconstrucción de viviendas y entornos socioeconómicos. Esto implica desplegar recursos humanos capacitados en intervenciones psicosociales, articular servicios de salud mental en primera línea y garantizar continuidad en tratamientos farmacológicos o terapéuticos para quienes ya los recibían.
Una respuesta efectiva también exige coordinación entre entidades del Estado, organizaciones humanitarias y proveedores de salud, y la inclusión de acciones comunitarias que recuperen redes de apoyo y espacios de encuentro. La prevención del agravamiento de cuadros psicológicos dependerá de medidas que reduzcan la incertidumbre: información clara sobre ayudas, tiempos de reconstrucción y canales de atención.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Numero estimado de damnificados | Más de 300.000 |
| Fases psicosociales | Respuesta de supervivencia inicial y fase de duelo y reconocimiento de pérdidas |
Incorporar atención psicológica en emergencias no es solo una cuestión clínica sino de salud pública. La evidencia previa, incluida la observada durante la pandemia, muestra que la ausencia de apoyo psicosocial puede incrementar la carga de enfermedad mental y obstaculizar la recuperación socioeconómica de las comunidades afectadas.
Ante este panorama, las recomendaciones incluyen capacitación rápida de equipos de primera respuesta en primeros auxilios psicológicos, disponibilidad de líneas telefónicas de apoyo, espacios seguros para niños y adolescentes, y la inclusión de salud mental en los planes de reconstrucción. También se señala la necesidad de sistemas de referencia claros para derivar a quienes requieran atención especializada.
Es esencial recordar que las reacciones emocionales tras un desastre son frecuentes y variadas. Si usted o un familiar experimentan síntomas persistentes —ansiedad intensa, insomnio prolongado, síntomas de depresión o pensamientos incapacitantes—, consulte a un profesional de la salud para recibir orientación y tratamiento adecuados.
Consulte siempre a un profesional de la salud ante señales de sufrimiento psicológico que no mejoren con el tiempo.