La selva, la frontera y la urgencia social
En el borde de la selva misionera, donde la humedad pesa y la frontera marca vidas y comercio, la Secretaría de Acción Social de Eldorado se transformó en un refugio cotidiano para quienes no llegan a fin de mes. Según el titular del área, Mariano Núñez, durante el último año la dependencia municipal brindó alrededor de 50.000 asistencias en la ciudad, en un contexto económico que obliga a muchas familias a recurrir con frecuencia al Estado local.
El equipo que trabaja en la sede municipal recibe hoy entre 100 y 150 personas por día, con pedidos que abarcan desde módulos alimentarios, medicamentos y pasajes hasta elementos urgentes como frazadas y chapas. Ese flujo diario muestra, en la práctica, cómo la plata alcanza cada vez menos para los gastos básicos, sobre todo en las chacras y barrios donde la economía informal es una forma de vida.
“La necesidad va creciendo año a año, porque hoy la gente realmente no puede pagar los servicios, la plata no le rinde”,
La frase del funcionario, reproducida en el informe oficial, condensa la sensación que se percibe en las calles: vecinos que llegan con listados de prioridades, familias que mezclan trabajo informal con changas y productores de la zona rural que calculan cada gasto. El contraste entre las cifras administrativas y el día a día en la chacra es visible: los números registran asistencias; la realidad muestra filas, trámites y, muchas veces, soluciones parciales.
Temporales y vivienda: más daños en los techos
Además de la presión económica permanente, Eldorado sufrió últimamente temporales que afectaron a la infraestructura doméstica. El informe municipal señala que más de 300 familias sufrieron daños en sus viviendas, principalmente en los techos, además de pérdidas y pertenencias mojadas. Ante estas emergencias, la Secretaría prioriza atender las necesidades urgentes, resguardar bienes y evaluar la necesidad de evacuaciones.
- Asistencias totales (último año): ~50.000
- Personas atendidas por día: 100–150
- Familias afectadas por temporales: más de 300
| Concepto | Registro |
|---|---|
| Asistencias en 12 meses | ~50.000 |
| Atención diaria | 100–150 personas |
| Familias con daños por temporales | 300+ |
El accionar municipal, según lo explicado por Núñez, busca responder de manera inmediata a lo esencial: alimentos, abrigo, medicamentos y la protección de bienes cuando llueve y los techos no alcanzan. La lógica es atender lo urgente y, cuando corresponde, coordinar evacuaciones para garantizar la seguridad de las familias afectadas.
En la práctica cotidiana de los barrios de Eldorado —entre calles de tierra, chacras y accesos bordeados de palmeras y ceibos— la escena se repite: gente que llega temprano con la esperanza de conseguir un módulo alimentario o una ayuda puntual para reparar un techo. A la par, trabajadores sociales y personal municipal organizan listas, gestionan remitir casos a otras áreas y, en ocasiones, destinan elementos donados para paliar lo inmediato.
El fenómeno no es aislado: la combinación de una economía que presiona los ingresos familiares y fenómenos climáticos que dañan la vivienda configura una demanda sostenida sobre la Secretaría. El desafío para Eldorado es sostener esa atención diaria sin descuidar la planificación de mediano plazo que reduzca la vulnerabilidad estructural de barrios y familias más expuestas.
En los próximos meses, la evolución de la demanda y la respuesta municipal serán indicadores claves para medir cómo resiste la ciudad la confluencia de crisis económicas y climáticas, en un territorio donde la selva y la frontera imponen ritmos propios de supervivencia y trabajo.