Este jueves el Concejo Deliberante de Córdoba puso en tratamiento una reforma al Código de Tránsito diseñada para combatir uno de los dolores de cabeza urbanos más persistentes: el ruido y las maniobras peligrosas producidas por motos y autos con escapes adulterados, picadas y circulación grupal que altera el orden público.
Qué propone la iniciativa
La iniciativa, que reúne aportes de siete proyectos de distintos bloques, incorpora nuevas figuras sancionatorias y eleva las multas para quienes generen ruidos molestos o realicen picadas y maniobras colectivas. Según explicó el concejal Marcos Vázquez (Hacemos Unidos por Córdoba) en declaraciones a Telenoche, la intención es penalizar conductas que se vienen registrando con frecuencia en distintos puntos de la ciudad.
- Se incorpora la figura de "conducción en hordas", aplicable a la circulación de dos o más motos o vehículos que alteren el orden.
- Se prohíbe la ausencia total o parcial de escapes homologados y el uso de escapes libres o dispositivos de alteración sonora.
- No será necesario usar decibelímetros para constatar algunas infracciones: bastará con evidenciar que los escapes fueron adulterados o no homologados.
Sanciones previstas
El paquete sancionatorio contempla desde multas económicas hasta medidas pedagógicas y de restricción de la licencia de conducir. Entre lo previsto:
| Medida | Alcance |
|---|---|
| Multas | Hasta 200 Unidades Económicas Municipales (equivalentes a aproximadamente $3.700.000). |
| Inhabilitación para conducir | Hasta 30 días. |
| Medidas complementarias | Cursos de seguridad vial y ciudadana, trabajos comunitarios, y responsabilidad para el titular de la licencia además del conductor. |
| Destino de los secuestros | Destrucción en actos públicos de los escapes secuestrados. |
"La iniciativa busca penalizar inconductas que se vienen registrando en la ciudad", dijo Marcos Vázquez.
Implicancias prácticas y discusión
Si se aprueba, la reforma busca ampliar las herramientas del municipio para actuar sin depender exclusivamente de mediciones sonoras técnicas, lo que promete agilizar procedimientos. En contrapartida, la propuesta abre un debate sobre pruebas y garantías: eliminar la necesidad del decibelímetro en ciertos casos podría simplificar sanciones, pero también plantea preguntas sobre cómo se establecerá la prueba objetiva de la infracción.
Además, la norma prevé que tanto quien conduce como el titular de la licencia puedan ser sancionados, lo que altera la tradicional responsabilidad individual del conductor. Y la posibilidad de destruir escapes en actos públicos, más allá de su valor simbólico, implica coordinación logística y decisiones administrativas que el municipio deberá detallar si la ordenanza avanza.
Desde el punto de vista urbano, la iniciativa responde a reclamos vecinales recurrentes: el ruido nocturno, las picadas en avenidas y espacios públicos, y la sensación de impunidad de quienes modifican escapes para ganar potencia o estridencia. Para buena parte de la población, las medidas suenan como una solución dura pero necesaria; para otros, generan inquietud sobre el control y la proporcionalidad de las sanciones.
Próximos pasos
El Concejo Deliberante esperaba someter la reforma a votación este jueves. Si resulta aprobada, la Municipalidad deberá reglamentarla y definir procedimientos operativos para el secuestro y la destrucción de equipos, la aplicación de multas y la implementación de cursos obligatorios o trabajos comunitarios.
En la práctica, la clave estará en la implementación: de poco sirve una norma estricta si los controles son esporádicos. Y, como suele pasar, la respuesta efectiva requerirá coordinación entre inspectores municipales, tránsito y fuerzas de seguridad cuando la situación lo amerite.
En una ciudad donde la convivencia cotidiana se mide en decibeles y bocinazos, la iniciativa apunta a poner límites. Ahora falta ver si el Concejo y la gestión municipal pueden convertir la intención en un dispositivo operativo que realmente reduzca ruidos, riesgos y ataques a la tranquilidad del vecindario.