La Secretaría de Salud dio a conocer que, a través del Servicio Universal de Salud (SUS), las personas que sufran un infarto agudo de miocardio podrán recibir diagnóstico y tratamiento oportuno en las instituciones que formen parte del sistema, sin que la afiliación o derechohabiencia sea un obstáculo para la atención.
Objetivo: acortar el tiempo hasta la reperfusión
Especialistas del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez señalaron que uno de los propósitos centrales del modelo es disminuir el lapso que transcurre desde la identificación del infarto hasta la aplicación de la terapia de reperfusión. Según la jefa del Departamento de Urgencias y Unidad Coronaria del INCar, Alexandra Arias Mendoza, cada minuto cuenta para preservar el músculo cardíaco y reducir complicaciones posteriores.
El INCar opera un protocolo llamado Código Infarto, que establece una ruta de atención coordinada para pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST). Al activarse este código, se notifica de inmediato al equipo de urgencias para definir la estrategia asistencial según la condición y la ubicación del paciente.
“El primer contacto médico es un eslabón fundamental. Lo importante es identificar el infarto, realizar un electrocardiograma y canalizar al paciente de manera oportuna al centro que pu
Protocolos según la capacidad del centro
El protocolo incorpora dos vías principales de tratamiento, dependiendo de la cercanía y la capacidad de la unidad que reciba al paciente:
- Traslado directo a una unidad con capacidad para realizar angioplastia primaria cuando la distancia lo permite; se activa al equipo de hemodinamia para efectuar el procedimiento.
- Administración de fibrinolíticos en el primer centro cuando el acceso inmediato a una sala de hemodinamia no es posible; posteriormente se traslada al paciente a una unidad con capacidad para realizar angioplastia temprana (estrategia fármaco invasiva).
La experta del INCar destacó que este esquema puede integrarse con las redes de atención que prevé el SUS, facilitando la identificación temprana del infarto en los primeros puntos de contacto del sistema de salud y estableciendo mecanismos de referencia y traslado a centros de mayor resolución.
Implicaciones para la atención nacional
La incorporación del Código Infarto a la estructura del SUS busca homogeneizar la respuesta clínica en diversas instituciones sanitarias. La idea es que, independientemente del tipo de aseguramiento que tenga el paciente, existan rutas claras para realizar un diagnóstico precoz (electrocardiograma) y decidir la intervención más adecuada en el menor tiempo posible.
La articulación entre unidades de primer contacto, servicios de urgencias y salas de hemodinamia es clave para disminuir la mortalidad y las secuelas por infarto. La adopción de estos protocolos requiere, además, capacitación del personal, logística de traslado y disponibilidad de recursos como equipos de hemodinamia y fármacos fibrinolíticos.
| Situación | Acción recomendada |
|---|---|
| Unidad cercana con hemodinamia | Traslado directo para angioplastia primaria |
| Unidad sin acceso inmediato a hemodinamia | Administrar fibrinólisis y trasladar para angioplastia temprana |
La Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Cardiología proponen que el SUS facilite la identificación oportuna del infarto desde los primeros puntos de atención y establezca mecanismos claros de referencia. En la práctica, esto implica que el primer contacto médico identifique signos y síntomas, realice un electrocardiograma y canalice al paciente a la unidad adecuada de forma ágil.
Ante la puesta en marcha de estas medidas, los especialistas insisten en que la población reconozca las señales de alarma de un infarto y acuda de inmediato a recibir atención. El sistema puede optimizar la respuesta, pero la detección temprana por parte del paciente y del primer nivel de atención es determinante para el pronóstico.
La integración del Código Infarto en las redes del SUS representa un avance organizativo para garantizar la disponibilidad de diagnóstico y tratamiento de reperfusión sin distinción de derechohabiencia; sin embargo, su efectividad dependerá de la implementación operativa y de la coordinación entre las distintas instituciones que conformen el sistema.
Se recomienda a la población consultar a personal médico ante cualquier síntoma sospechoso de infarto y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias.