Comunidades campesinas de Guerrero reportan pérdidas generalizadas en su producción agrícola por una sequía severa que, en las zonas costeras, alcanza estimaciones de entre el 90% y el 100% de la cosecha. Las afectaciones, documentadas por organizaciones de mujeres productoras, ponen en riesgo la economía familiar y la seguridad alimentaria de municipios de la Costa Grande, Costa Chica y Acapulco.
Denuncia desde las organizaciones locales
La información procede de un comunicado firmado por la Red de Mujeres, Ejidatarias y Comuneras del Estado de Oaxaca y la Red de Mujeres Agraristas de diversas regiones de Guerrero: Costa Grande, Costa Chica, La Montaña, Zona Centro, Zona Norte y Acapulco. Las agrupaciones enfatizan que la roya de la sequía no sólo afecta cosechas, sino la capacidad de las familias para sostenerse.
“La sequía severa que golpea a nuestros estados tiene la magnitud de una catástrofe, similar a los daños causados por los huracanes, solo que sin viento y sin reflectores.”
En su comunicado, las productoras subrayan que la sequía destruye de manera progresiva —en meses— lo que la milpa, el agua y la semilla representan para la subsistencia comunitaria. Señalan además que los impactos deben medirse no sólo en toneladas, sino en vulnerabilidad social y pérdida de autonomía alimentaria.
Áreas y porcentajes de pérdida reportados
Las organizaciones consignan cifras por región que reflejan un escenario crítico:
- Costa Grande, Costa Chica y Acapulco: pérdidas aproximadas del 90% al 100% en la producción de riego.
- La Montaña: daños parciales, con pérdidas cercanas al 50% en las áreas donde aún hay humedad y temperaturas más bajas.
En el caso de Oaxaca, al que las redes también aluden, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) reportó más del 93% de cultivos de maíz de temporal siniestrados en algunas regiones, además de decenas de municipios con efectos declarados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
| Región | Pérdida estimada |
|---|---|
| Costa Grande / Costa Chica / Acapulco | 90%–100% |
| La Montaña | ~50% |
Consecuencias locales y necesidades urgentes
Las redes de mujeres alertan que, con cosechas destruidas, aumentan los riesgos de inseguridad alimentaria, endeudamiento y migración forzada de familias que buscarían alternativas fuera de sus comunidades. Además señalan la pérdida de semillas locales y el deterioro de medios de vida que requieren de respuestas dirigidas y con enfoque de género.
Entre las necesidades más urgentes que mencionan están:
- Programas de apoyo alimentario y compra de semilla certificada.
- Atención diferenciada para mujeres productoras y ejidos afectados.
- Evaluaciones técnicas y declaratorias oficiales que permitan activar fondos de emergencia.
Contexto climático y comparaciones
En el comunicado las agricultoras comparan la magnitud de la sequía con la devastación que provocan los huracanes, pero subrayan una diferencia clave: mientras un huracán tiene un impacto visible e inmediato, la sequía erosiona gradualmente las capacidades productivas y muchas veces permanece fuera del foco mediático y de la atención política.
El patrón descrito por las redes implica no solo un año perdido, sino la posibilidad de efectos acumulativos en la disponibilidad de agua, en la calidad del suelo y en la reserva de semillas locales, lo cual requiere intervenciones sostenidas y no solo asistencia puntual.
Respuesta institucional y próximos pasos
Hasta el cierre de esta edición, el comunicado no detalla medidas específicas implementadas por autoridades estatales o federales en Guerrero. Las organizaciones demandan que las dependencias correspondientes —como Sader y Conagua— concentren evaluaciones rápidas y transparentes para determinar la extensión de los daños y activar apoyos a las familias afectadas.
Las redes de mujeres también llaman a impulsar estrategias de manejo del agua, sistemas de riego tecnificado en zonas prioritarias y programas de resiliencia climática con perspectiva local. Insisten en que cualquier política debe diseñarse con la participación de las propias productoras.
La sequía en la franja costera de Guerrero constituye un desafío que combina factores climáticos y vulnerabilidad social; las próximas semanas serán decisivas para conocer si se implementan medidas que mitiguen la pérdida de ingresos y alimentos en las comunidades más afectadas.