En San Luis Potosí, familias, servicios de salud y el mercado laboral se preparan para una transformación poblacional que dejará una huella profunda en las próximas décadas. Actualmente la entidad cuenta con 408,713 personas adultas mayores; según proyecciones del Consejo Estatal de Población (Coespo), esa cifra subirá hasta 1,067,413 para el año 2070.
Un cambio demográfico palpable
El incremento no es sólo numérico: va acompañado de una expectativa de vida mayor. Hoy la esperanza de vida en el estado supera los 75 años y, con las tendencias actuales, podría llegar a los 83 años en 2070. Al mismo tiempo, la tasa de fecundidad registra una disminución, lo que modifica la estructura poblacional y eleva la proporción de personas mayores en relación con la población en edad productiva.
Para muchas familias potosinas esto significa anticipar nuevas necesidades: acceso a servicios de salud especializados, adaptaciones en el entorno doméstico y opciones de convivencia que fomenten la autonomía. Para las autoridades implica repensar presupuestos, espacios públicos y programas sociales.
Políticas públicas y economía plateada
Ante el escenario, el Gobierno del Estado ha anunciado el impulso de programas orientados a ofrecer atención integral, promover un envejecimiento saludable y aprovechar oportunidades vinculadas a la llamada economía plateada. Esta última agrupa bienes y servicios dirigidos a personas mayores y abre espacios para empleo, prestación de servicios e innovación.
La apuesta por la economía plateada busca, en teoría, transformar el envejecimiento en una oportunidad para generar actividades económicas: desde adecuaciones en vivienda y transporte hasta productos de salud y turismo accesible. No obstante, la materialización de esos beneficios depende de la coordinación entre gobiernos, sector privado y sociedad civil.
Retos concretos en lo local
Entre los desafíos que enfrentan las autoridades están la ampliación de la cobertura de salud geriátrica, el fortalecimiento de redes de apoyo comunitario y la construcción de infraestructura urbana accesible. También será necesario reforzar programas de prevención de enfermedades crónicas y promover estilos de vida saludables para retrasar la dependencia.
Expertos en demografía señalan que las cifras proyectadas exigen planeación anticipada: desde ajustes en el sistema de pensiones hasta formación de cuidadores y certificación de servicios adaptados. Para las familias, la recomendación recurrente es planear el cuidado a largo plazo e informarse sobre los servicios disponibles en su municipio.
Impacto en el mercado laboral y servicios
La creciente población adulta mayor puede modificar la demanda de empleo y servicios en el estado. Sectores como la salud, transporte accesible, vivienda adaptada y tecnologías asistivas podrían experimentar mayor dinamismo. Al mismo tiempo, el aumento en la proporción de personas jubiladas plantea presiones sobre los sistemas de protección social.
La implementación de políticas que impulsen la empleabilidad de personas mayores, así como la capacitación para el trabajo intergeneracional, son medidas que podrían mitigar efectos negativos y aprovechar el potencial productivo de este segmento poblacional.
Qué pueden hacer autoridades y ciudadanía
Para transitar este proceso con menor costo social, especialistas y responsables de políticas públicas suelen recomendar acciones coordinadas y sostenibles:
- Fortalecer la atención primaria en salud y los programas de prevención de enfermedades crónicas.
- Promover la accesibilidad universal en espacios públicos y transporte.
- Impulsar la capacitación para cuidadores y la profesionalización de servicios de atención.
- Fomentar iniciativas de inclusión laboral para personas mayores y oportunidades en la economía plateada.
| Indicador | Actual | Proyección 2070 |
|---|---|---|
| Personas adultas mayores | 408,713 | 1,067,413 |
| Esperanza de vida | >75 años | ~83 años |
La transición demográfica que afronta San Luis Potosí es irreversible y plantea una agenda pública amplia. Más allá de las cifras, se trata de garantizar que el envejecimiento sea activo, digno y saludable para quienes hoy son adultos mayores y para las generaciones que vendrán.