La comunidad científica mexicana celebró en la Ciudad de México una reunión en la que se destacó que la ciencia y la técnica son piezas clave para la construcción de la paz y la vigilancia internacional. En el Simposio Cooperación Científica y Técnica por un Mundo sin Ensayos Nucleares, organizado por el Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM junto con la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCEN, conocida por sus siglas en inglés, CTBTO), autoridades e investigadores repasaron tres décadas de trabajo conjunto.
Monitoreo en el Pacífico: alcance y propósito
Según el director del IGf, José Luis Macías Vázquez, la participación del Instituto y del Servicio Sismológico Nacional ha incluido la operación y el análisis de datos procedentes de estaciones sismológicas e hidroacústicas ubicadas en las islas Revillagigedo. Estas capacidades forman parte del sistema internacional de vigilancia que busca detectar señales asociadas a posibles ensayos nucleares en cualquier parte del mundo.
El simposio, además de conmemorar 30 años de cooperación, planteó que el conocimiento científico no solo sirve para comprender procesos geofísicos, sino que también fortalece la cooperación internacional y produce información que puede ser útil para la toma de decisiones en ámbitos civiles y de seguridad.
Relevancia para las comunidades costeras del Pacífico
Para habitantes y autoridades de zonas costeras del Pacífico mexicano, incluida la población de La Paz y el resto de Baja California Sur, la operación de redes sismológicas e hidroacústicas en áreas insulares tiene implicaciones indirectas relevantes. Aunque el objetivo primordial del sistema es la detección de ensayos nucleares, los datos obtenidos sobre actividad sísmica, ondas acústicas y condiciones oceánicas son herramientas científicas que pueden aportar a:
- Mejor comprensión de la sismicidad regional y comportamiento de las ondas en el océano.
- Apoyo a estudios de riesgo y prevención ante eventos geofísicos marinos.
- Fortalecimiento de capacidades para la interpretación de señales anómalas que afecten la seguridad ambiental y pública.
En ese sentido, la articulación entre instituciones académicas y organismos internacionales potencia la disponibilidad de información técnica que, con los convenios adecuados, puede ser aprovechada por autoridades locales y estatales para mejorar la gestión del riesgo.
Memoria institucional y compromiso
Durante el encuentro se develó una placa conmemorativa en reconocimiento a la cooperación entre la UNAM y la OTPCEN, un acto que, según los organizadores, simboliza un compromiso compartido de poner la ciencia al servicio de la causa global de un mundo sin ensayos nucleares.
“Nos recuerda la alianza institucional que hemos tenido y también simboliza un compromiso compartido para poner la ciencia al servicio de una causa de enorme relevancia para la humanidad: la construcción de un mundo sin ensayos nucleares.”
El mensaje enfatiza la doble naturaleza de la actividad científica: por un lado, la contribución a la seguridad colectiva; por el otro, la generación de conocimiento que puede emplearse en la protección de la población frente a amenazas naturales o anómalas.
Actores y funciones
En la mesa de discusión participaron investigadores vinculados al IGf y al Servicio Sismológico Nacional, así como representantes de la Comisión Preparatoria de la OTPCEN. El diálogo sirvió para revisar logros técnicos y plantear nuevas formas de colaboración científica, técnica y social.
| Entidad | Rol |
|---|---|
| Instituto de Geofísica (IGf), UNAM | Monitoreo, operación y análisis de estaciones sismológicas e hidroacústicas |
| Servicio Sismológico Nacional | Participación técnica en la vigilancia sísmica |
| Comisión Preparatoria de la OTPCEN (CTBTO) | Cooperación internacional y sistema de vigilancia global |
Para La Paz y la región del noroeste de México, la continuidad y la expansión de estas capacidades científicas representan una oportunidad para acceder a información de calidad que, bien vinculada con los mecanismos locales de prevención y protección civil, puede traducirse en mejores herramientas para enfrentar riesgos vinculados al entorno costero y oceánico.
El simposio, además de conmemorar tres décadas de trabajo, dejó abierta la posibilidad de explorar nuevas formas de participación que integren más estrechamente la ciencia con las necesidades sociales y la gobernanza territorial en el país.