La frase de la tribuna ya circula como consigna y diagnóstico:
“¡Racing no le puede hacer un gol a Banfield!”
Lo que puede empezar como una chanza en el estadio se transforma en un síntoma de problemas más profundos dentro del club: la falta de gol en la delantera, pese a inversiones millonarias en jugadores cuya producción no corresponde al precio pagado por sus pases.
Un problema que se ve en los números
Desde que Diego Milito asumió la presidencia a inicios de 2025, Racing disputó 87 partidos por todas las competencias. El balance es moderado: 48% de triunfos, 25% de empates y 27% de derrotas. Pero donde aparece la anomalía es en la distribución y la dependencia de los goles.
| Concepto | Cifra |
|---|---|
| Partidos jugados | 87 |
| Goles totales | 114 |
| Porcentaje de victorias | 48% |
Del total de goles, 31 (es decir, 27.2%) corresponden a Maravilla Martínez, el máximo anotador del período. El segundo goleador es Solari, con 10 conquistas. Esa concentración revela dos problemas: dependencia de un referente que viene en baja de rendimiento y escasa aportación goleadora del resto del plantel.
Delanteros caros que no resuelven
La nota de análisis que sirve de base a este despacho enumera varios casos y cifras que explican la frustración de la hinchada y la prensa especializada. Entre los nombres apuntados están Conechny, Elías Torres, Solari y Duván Vergara, cuyo costo conjunto de los pases supera los 12 millones de dólares. Además, se menciona el préstamo de Lautaro Díaz, que no altera la percepción: abundan delanteros que no viven del gol.
- Inversión en compras por delanteros: más de 12 millones de dólares (según el recuento señalado).
- Concentración de goles: 27.2% del total pertenece a un solo jugador (Maravilla Martínez).
- Rendimiento individual: varios atacantes con contratos relevantes no aportan la cuota goleadora esperada.
En la descripción aparece una crítica directa a la planificación de la Secretaría Técnica: se señala que la configuración del plantel refleja una contratación inadecuada para las necesidades reales del equipo. Además, la nota subraya que algunos futbolistas muestran características que no se traducen en goles —por ejemplo, segundas puntas con buen desplazamiento pero baja efectividad goleadora— y que otros parecieran estar descolocados respecto a su compromiso o forma física.
Consecuencias y preguntas abiertas
La falta de gol no sólo afecta resultados inmediatos; incide en la percepción deportiva del proyecto, en la paciencia de la afición y en la evaluación de gestión dirigencial. Algunas preguntas que quedan abiertas a partir de los hechos presentados son:
- ¿Cómo justificará la Secretaría Técnica las compras y el ajuste de perfiles de los delanteros si no existe retorno goleador?
- ¿Qué medidas tomará la dirigencia para diversificar la generación de goles y evitar la dependencia en un solo ejecutor?
- ¿Habrá revisión de contratos o salidas en el mercado para corregir la relación costo/rendimiento?
Mientras tanto, en el campo y en las gradas se repite la misma letanía: el equipo no encuentra la puntería necesaria y la ironía popular ya tiene su lema. La estadística no miente: 114 goles en 87 partidos pueden parecer aceptables, pero la concentración en pocos nombres y la inversión en delanteros que no rinden convierten la cifra en motivo de alarma más que de alivio.
Y como siempre en el fútbol —ese teatro de pasiones y equilibrios frágiles—, las respuestas exigirán ser más que un gesto de buena voluntad: tendrán que llegar con hechos y, sobre todo, con goles.