En la tarde del sábado, el Campo 12 de la Liga Yucatán fue testigo de una final que mantuvo al público al filo del asiento: el Campeonato Nacional Pre-Infantil U10 de la Federación Mexicana de Béisbol concluyó con una definición en muerte súbita que dejó campeón a Chihuahua tras vencer 11-10 a Sonora.
El desenlace llegó en la octava entrada, cuando con dos corredores de ventaja en circulación —como marca el reglamento de la Femebe para esta instancia— un sencillo de Mateo Simental llevó la carrera decisiva al plato. El lanzamiento del pitcher derrotado, Liam Romero, terminó por ser conectado hacia el jardín central, permitiendo que Yahir Navarrete alcanzara la registradora y marcara la diferencia.
Un juego que cambió de rumbo
Sonora parecía encaminarse al título: al cierre de la sexta entrada la pizarra favorecía a los naranjas por 10-6 y solamente restaban tres outs para coronarse. Sin embargo, el relevo y la defensa sucumbieron en momentos claves y el resultado se escapó de las manos. La sexta entrada terminó en cuatro carreras en contra de Sonora, dos de ellas impulsadas por un doble de Matías Ituarte, y otras dos producto de errores defensivos que aprovecharon los chihuahuenses.
El partido exhibió la fragilidad y la grandeza del deporte de formación: destellos de técnica en el bateo y el pitcheo alternaron con fallas que terminan definiendo campeonatos. Para la afición local fue una tarde intensa, con alternativas, gritos y aplausos que recordaron la importancia de las ligas infantiles en la formación de la cantera beisbolera mexicana.
Premiación y dirigentes presentes
Al término del encuentro se llevó a cabo la ceremonia de premiación en la misma sede, donde estuvieron presentes autoridades del béisbol yucateco. Entre los asistentes figuraron José Caballero Delgado, presidente de la Asociación Yucateca de Béisbol; Felipe Domínguez Baqueiro, presidente de la Liga Yucatán; además de representantes y scouts, como Raúl Ortega Rojas, vinculado a los Leones, y miembros de la Aybac como Rudy Amaro Benítez y Armando Lara Canto.
La presencia de esos directivos subraya la relevancia del torneo como escaparate para talentos de las categorías formativas y la atención que ponen los clubes profesionales en la detección de jóvenes prospectos.
Resultados destacados
Además de la final, el torneo definió las ubicaciones en el podio. En el juego por el tercer lugar, Tamaulipas superó 2-1 a Sinaloa, completando así las posiciones principales del campeonato.
- Campeón: Chihuahua (victoria 11-10 sobre Sonora en muerte súbita)
- Subcampeón: Sonora
- Tercer lugar: Tamaulipas (2-1 sobre Sinaloa)
| Posición | Equipo | Resultado clave |
|---|---|---|
| 1 | Chihuahua | 11-10 (muerte súbita) vs Sonora |
| 2 | Sonora | Perdió en muerte súbita |
| 3 | Tamaulipas | 2-1 vs Sinaloa |
Impacto local y perspectiva peninsular
Para Mérida y la península de Yucatán resulta valioso albergar torneos de este calibre. No solo porque la plaza ofrece infraestructura —como la completa red de campos de la Liga Yucatán—, sino porque la región se posiciona como semillero y sede de competencias que atraen a delegaciones de todo el país. En el contexto cultural peninsular, donde el deporte y la convivencia comunitaria son parte del tejido social, eventos como éste fomentan la práctica desde edades tempranas y mantienen vivas tradiciones de trabajo en equipo y disciplina.
Además, la presencia de scouts y dirigentes profesionales genera oportunidades para los niños y niñas: la posibilidad de ser observados por organizaciones que podrían acompañar su desarrollo deportivo en escalas superiores.
El balance del torneo deja enseñanzas para jugadores, entrenadores y familias: la preparación técnica es decisiva, pero también lo son la fortaleza mental y la capacidad de sobreponerse a errores. En la Liga Yucatán, donde se forman generaciones de peloteros, estas lecciones encuentran terreno fértil para crecer.
La final en el Campo 12 quedará en la memoria de quienes la vivieron: un ejemplo de cómo el béisbol infantil puede ofrecer drama, emoción y la promesa de nuevos talentos que, quizás en unos años, lleguen a vestir uniformes profesionales. En el béisbol de formación, cada tarde así es motivo de orgullo y esperanza para la comunidad deportiva de la región.