El antiguo circuito de Fórmula 1 de Valencia, que en 2012 albergó el Gran Premio de Europa, permanece convertido en un macroasentamiento donde pernoctan centenas de personas en condiciones de precariedad. Según un reportaje del diario Levante y datos de la entidad València és Refugi, en el trazado se han instalado más de 300 chabolas y la población estable ronda las 800 personas, aunque el número fluctúa con el tiempo.
Condiciones de vida y diversidad del asentamiento
Quienes viven en el recinto carecen de servicios básicos como agua corriente y electricidad, y no cuentan con alternativas habitacionales estables. Las viviendas improvisadas están hechas con materiales reutilizados y madera, y muchas parcelas están rodeadas de colchones, escombros y residuos. El contraste con las nuevas promociones inmobiliarias colindantes resulta llamativo para quienes visitan el lugar.
La población del asentamiento es heterogénea: conviven personas de distintas nacionalidades y composiciones familiares, entre ellas saharauis, marroquíes, argelinos, españoles, miembros de la etnia gitana y ciudadanos procedentes de países del Este de Europa. En el reportaje, un residente saharaui resume esta mezcla con humor:
«Esto es la ONU»
El testimonio más detallado corresponde a Mohamed, de 45 años, que lleva aproximadamente tres años viviendo en el antiguo trazado. Describe su espacio como un hogar humilde —con una alfombra roja en la entrada, una cocina portátil y un frigorífico averiado— y relata prácticas cotidianas como ducharse con agua recogida en garrafas. A pesar de las dificultades, ofrece té y conserva una actitud resiliente; en sus palabras:
«La vida es demasiado corta»
Origen y evolución del asentamiento
El circuito quedó abandonado tras el Gran Premio de Europa de 2012. Con el paso de los años, lo inicialmente temporal se consolidó en un poblado donde la ocupación fue creciendo hasta conformar un asentamiento con cientos de viviendas improvisadas. Parte de las personas llegaron tras ser expulsadas de otros lugares donde dormían; otras trabajan pero no alcanzan a pagar un alquiler en el mercado incapaz de absorberles.
Demandas y riesgos
Organizaciones que siguen la situación advierten de problemas sanitarios y sociales derivados de la falta de agua potable, saneamiento y suministro eléctrico. También señalan la vulnerabilidad de parte de la población presente, que incluye enfermos o personas con necesidades de atención social. La presencia de residuos y escombros alrededor de las chabolas aumenta los riesgos de salubridad y dificulta la convivencia.
- Más de 300 chabolas ocupan buena parte del trazado.
- Aproximadamente 800 personas pernoctan en el asentamiento, cifra variable.
- El circuito quedó fuera de uso tras el Gran Premio de 2012.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Chabolas | Más de 300 |
| Personas | Alrededor de 800 (variable) |
| Año del último GP en el circuito | 2012 |
| Testimonio destacado | Mohamed, 45 años, 3 años viviendo en el circuito |
La existencia de este macroasentamiento plantea preguntas sobre las políticas locales de vivienda, la gestión de espacios urbanos en desuso y la coordinación entre servicios sociales, sanitarios y municipales. Fuentes consultadas por el reportaje subrayan la necesidad de atención específica para las personas más vulnerables y de soluciones habitacionales que eviten la consolidación de asentamientos en condiciones insalubres.
El antiguo trazado, que antaño atraía a aficionados del deporte motor, hoy obliga a replantear prioridades urbanas y sociales en Valencia: garantizar derechos básicos y buscar fórmulas de inserción y acceso a una vivienda digna para quienes han quedado fuera del mercado habitual.