Un informe del Instituto CEU Cefas coloca la entrada irregular registrada en Ceuta a finales de julio —estimada en alrededor de 80.000 personas— en una escala similar a las llegadas acumuladas por vía terrestre a las dos ciudades autónomas durante las últimas tres décadas. El documento, que analiza la demografía de Canarias, Ceuta y Melilla, fija una horquilla de 85.000 a 100.000 migrantes para Ceuta y Melilla en el periodo desde 1995.
Fuentes y metodología
El trabajo, titulado «Demografía de Canarias, Ceuta y Melilla: la porosa frontera sur de España», fue coordinado por el Área de Estudios y Análisis Social de CEU Cefas y dirigido por el catedrático emérito Joaquín Leguina. Para su elaboración se han utilizado cifras oficiales procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE), Eurostat, los ministerios del Interior y de Sanidad, y organismos internacionales como Naciones Unidas.
Según el informe, entre 1995 y 2025 han llegado a España por las tres vías analizadas (Canarias, Ceuta y Melilla) más de 350.000 inmigrantes irregulares. El desglose asigna 270.218 personas a las rutas marítimas hacia Canarias, con un incremento notable entre 2021 y 2025. Para las entradas terrestres en Ceuta y Melilla la estimación conjunta se sitúa, como se ha indicado, entre 85.000 y 100.000.
El episodio de julio en perspectiva
La llegada masiva registrada en Ceuta el 30 y 31 de julio, que algunos órganos estiman en torno a las 80.000 personas, aparece en el informe como un fenómeno extraordinario pero que, en términos cuantitativos, no rompe la tendencia acumulada en las últimas décadas. Los autores precisan que muchos de los migrantes retornaron a Marruecos en los días posteriores, si bien calculan que más de 8.000 permanecieron en la ciudad autónoma tras esos movimientos.
El contraste con Canarias es llamativo: el informe subraya que el archipiélago ya depende de la inmigración para sostener su población en algunos territorios, mientras que Ceuta y Melilla mantienen poblaciones más jóvenes por el peso demográfico de los residentes de origen marroquí.
Fronteras sometidas a presión
El documento reflexiona sobre la persistente presión sobre las fronteras terrestres del Estrecho. En relación a Ceuta y Melilla, se apunta que las fronteras han sido objetivo de intentos de traspaso irregular durante décadas, que incluyen contingentes de africanos, marroquíes y subsaharianos.
«Las fronteras de Ceuta y Melilla están sometidas desde hace décadas al intento de traspaso ilegal desde Marruecos, muchas veces exitoso, por grandes contingentes de africanos, marroquíes y subsaharianos»
Ese pasaje del informe resume el diagnóstico de los autores sobre la naturaleza recurrente y estructural de los flujos irregulares en la zona, y plantea la necesidad de abordajes administrativos y diplomáticos específicos.
Implicaciones para Melilla
Aunque el episodio más reciente tuvo lugar en Ceuta, el informe es relevante para Melilla por la similitud de contexto y por compartir desafíos en materia de control fronterizo, atención humanitaria y gestión de recursos. La ciudad autónoma, con una demografía afectada por flujos transfronterizos, afronta presiones sobre servicios sociales, vivienda y salud pública cuando se producen arribadas masivas en la zona.
Los datos del estudio facilitan una fotografía acumulada que puede servir a las administraciones locales y al Gobierno central para diseñar respuestas más ajustadas a la realidad demográfica y a la intensidad de los pasos irregulares.
Datos clave
- 80.000: cifra aproximada de personas que entraron en Ceuta en julio.
- 85.000–100.000: estimación de llegadas irregulares a Ceuta y Melilla desde 1995.
- 350.000: inmigrantes irregulares llegados a Canarias, Ceuta y Melilla entre 1995 y 2025.
- 270.218: asignadas a las rutas hacia Canarias.
| Zona | Estimación (1995–2025) |
|---|---|
| Ceuta y Melilla (conjuntas) | 85.000–100.000 |
| Canarias | 270.218 |
| Total (las tres vías) | 350.000 |
El informe, por tanto, sitúa la irrupción de finales de julio en un marco histórico que no debe interpretarse únicamente como un pico aislado, sino como parte de una dinámica más amplia en la frontera sur. Esa interpretación invita a coordinar recursos y políticas entre administraciones locales, el Ejecutivo central y socios internacionales para responder tanto a las necesidades inmediatas como a las causas estructurales.