El Gobierno español ha transmitido a Marruecos su rechazo «tajante» a cualquier reclamación de soberanía sobre Ceuta y Melilla, y ha defendido que ambas ciudades forman parte de la integridad territorial y la soberanía de España.
«Rechazamos y rechazaremos tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla»
Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, informaron de que esa postura fue comunicada a Rabat por los canales diplomáticos, si bien no precisaron si hubo un contacto directo entre ambos ministros.
Reacción a declaraciones de Rabat
La réplica del Ejecutivo español surge a raíz de unas declaraciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, quien en una entrevista con el canal público 2M aseguró que Ceuta y Melilla constituyen «un derecho histórico y geográfico de Marruecos» y propuso la creación de una comisión de diálogo con España para abordar su «retorno al seno de la patria».
Exteriores rechazó de plano esa propuesta de negociación y subrayó que las dos ciudades son la frontera de España y de la Unión Europea, cuya soberanía, según Madrid, está reconocida internacionalmente y forma parte integrante del territorio comunitario.
Contexto y antecedentes
Las declaraciones de Ouahbi no constituyen un incidente aislado, sino que se enmarcan en un incremento de la presión verbal de Rabat en las últimas semanas. El propio ministro afirmó el pasado 12 de agosto que Marruecos mantenía la reivindicación sobre ambos enclaves y que la cuestión seguía presente en sus contactos con España. En aquella fecha también se aludió a la posibilidad de suspender el acuerdo bilateral en materia de extradición.
Con su respuesta reciente, Madrid cierra la puerta a cualquier mecanismo de diálogo sobre la titularidad de Ceuta y Melilla y mantiene la reclamación marroquí fuera del debate institucional.
Implicaciones políticas y diplomáticas
La nota del Ministerio de Exteriores pretende, además, reforzar el blindaje europeo de los enclaves al recordar su condición de parte del territorio de la Unión. Ese argumento busca amparar tanto la soberanía española como la función fronteriza de Ceuta y Melilla dentro del espacio comunitario.
En el plano bilateral, la tensión verbal plantea preguntas sobre la evolución de las relaciones entre Madrid y Rabat, especialmente en aspectos sensibles como los acuerdos migratorios, la cooperación policial y los convenios judiciales.
Datos y cronología
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| 12 de agosto | Ouahbi afirmó que la reivindicación sobre Ceuta y Melilla seguía en la agenda y mencionó la posible suspensión del acuerdo de extradición. |
| Fecha reciente | Ouahbi propuso una comisión de diálogo para abordar el «retorno» de los enclaves; España respondió mediante Exteriores con un rechazo tajante. |
Repercusiones locales
En Melilla y Ceuta la respuesta del Gobierno español es especialmente relevante por las consecuencias prácticas que podrían derivarse de un recrudecimiento de las tensiones bilaterales: seguridad fronteriza, control migratorio y coordi-nación judicial y policial. A falta de nuevas iniciativas diplomáticas, la postura oficial española sitúa la polémica fuera del cauce negociador y refuerza la posición de que cualquier cuestión territorial no es objeto de discusión.
- Posición española: rechazo total a cualquier planteamiento sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
- Posición marroquí: reivindicación histórica y propuesta de comisión de diálogo para el «retorno» de los enclaves.
- Situación bilateral: tensión verbal sostenida y alusión previa a medidas como la suspensión de acuerdos.
El intercambio de declaraciones sitúa de nuevo en primer plano un asunto que condiciona las relaciones entre España y Marruecos desde hace décadas y que tiene implicaciones directas sobre la vida política y la seguridad en las ciudades autónomas. Por ahora, la postura del Gobierno español es clara: cualquier planteamiento distinto sobre la soberanía será rechazado.