El Gobierno de España ha rechazado de forma tajante las recientes reivindicaciones expresadas por Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla y ha comunicado esa postura a Rabat a través de los canales diplomáticos, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores. La nota oficial recalca la condición de ambas ciudades como parte del Estado español y como fronteras exteriores de la Unión Europea.
Posición oficial y respuesta diplomática
Desde el departamento que dirige José Manuel Albares han subrayado que Ceuta y Melilla forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España, una condición que, según Exteriores, cuenta con reconocimiento internacional y las integra en el territorio de la UE. La cartera ministerial ha añadido que España «rechaza y rechazará tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla» y que esa postura fue transmitida «claramente» a las autoridades marroquíes.
Declaraciones de Rabat que reavivan la tensión
La respuesta del Ejecutivo español llega tras unas manifestaciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, en las que reivindicó lo que describió como «derechos históricos y geográficos» de Marruecos sobre las dos ciudades autónomas y propuso abrir un espacio de diálogo con España para abordar su futuro. Ouahbi defendió la necesidad de hallar una «solución definitiva» y planteó la creación de mecanismos de diálogo para evaluar una eventual incorporación.
«La cuestión de Ceuta y Melilla seguirá siendo un tema de diálogo entre nosotros y España, y mantendremos nuestro derecho histórico y nuestro derecho geográfico» — Abdellatif Ouahbi, ministro marroquí de Justicia.
Contexto: crisis migratoria y clima bilateral
Estas declaraciones se producen en un momento de elevada sensibilidad en las relaciones entre Madrid y Rabat, marcado por la crisis migratoria registrada en Ceuta desde finales de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron de forma irregular la frontera desde territorio marroquí. La acumulación de flujos irregulares y la presión en los pasos fronterizos han agravado la situación política y han llevado a que el Gobierno español reafirme de forma repetida la españolidad de ambas ciudades.
Fuentes oficiales insisten en que, frente a cualquier intento de poner en cuestión la soberanía, España mantendrá una posición inamovible y utilizará los cauces diplomáticos para expresar su rechazo.
Repercusiones y elementos a tener en cuenta
La escalada verbal entre ministros afecta directamente al clima de cooperación en cuestiones que siguen siendo críticas para ambos países, como el control migratorio, la seguridad fronteriza y la lucha contra las redes de tráfico de personas. En ese sentido, la cerrazón del Gobierno español a iniciar un debate sobre la soberanía pone un límite claro a cualquier negociación política al respecto.
- Mensaje oficial: rechazo explícito de España a cualquier cuestionamiento de la soberanía.
- Propuesta marroquí: apertura de un mecanismo de diálogo y referencia a «derechos históricos y geográficos».
- Contexto inmediato: crisis migratoria en Ceuta con entradas masivas desde Marruecos.
Comparativa de posiciones
| Actor | Posición | Acción comunicada |
|---|---|---|
| Gobierno de España | Rechazo rotundo a cualquier planteamiento sobre la soberanía | Traslado oficial a Rabat por vía diplomática |
| Gobierno de Marruecos (min. Justicia) | Reivindicación de «derechos históricos y geográficos»; propuesta de diálogo | Declaraciones públicas en medio estatal marroquí |
Impacto local y próximos pasos
En Melilla, la reiteración de la postura española busca ofrecer un mensaje de certidumbre institucional sobre la soberanía y seguridad de la ciudad autónoma. La comunicación por canales oficiales pretende también evitar escaladas innecesarias que puedan traducirse en presiones adicionales en los pasos fronterizos o en episodios de tensión en la gestión migratoria.
Las fuentes consultadas por este periódico señalan que, ante cualquier nueva iniciativa de Rabat, España continuará respondiendo por la vía diplomática y reafirmando su posición: no habrá negociación sobre la soberanía de Ceuta y Melilla mientras el Ejecutivo mantenga esta línea.
La evolución de las relaciones bilaterales dependerá, en gran medida, de la gestión conjunta de los flujos migratorios y de la voluntad de ambas capitales de priorizar canales de cooperación sobre materias de seguridad y control fronterizo, pese a las discrepancias políticas que hoy vuelven a salir a la luz.
Salma Mohatar Buzián, Corresponsal en Melilla.