El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha reiterado este viernes la reivindicación de Ceuta y Melilla como un «derecho histórico y geográfico» de su país y ha planteado la creación de un mecanismo de diálogo con España para abordar el futuro de ambas ciudades autónomas. Las declaraciones, difundidas durante una entrevista en el canal público marroquí 2M, devuelven al centro del debate una cuestión que, según Rabat, debe permanecer en la agenda bilateral.
Propuesta de comisión de diálogo
Ouahbi defendió la idea de establecer «medios de diálogo» entre Marruecos y España, incluyendo la constitución de una comisión de diálogo específica destinada a tratar la situación de Ceuta y Melilla. El ministro afirmó que esa vía debería buscar una «solución definitiva a la situación actual» para que las dos ciudades «vuelvan al seno de la patria», en referencia a Marruecos.
«La cuestión de Ceuta y Melilla seguirá siendo un tema de diálogo entre nosotros y España, y mantendremos nuestro derecho histórico y nuestro derecho geográfico».
La reivindicación territorial por parte de Marruecos no es nueva: el texto recuerda que desde la independencia marroquí en 1956 se plantean estas reclamaciones, y que en el pasado el entonces rey Hasán II ya propuso a España la creación de una «célula de reflexión» para estudiar el futuro de los enclaves, iniciativa que no obtuvo continuación.
Contexto migratorio y repercusiones diplomáticas
La intervención pública del ministro se produce en un contexto marcado por episodios migratorios que han tensionado las relaciones entre Rabat y Madrid. En la entrevista, Ouahbi además vinculó la cuestión territorial con la crisis migratoria registrada a finales de julio, cuando una entrada masiva de personas —según los hechos citados— afectó a Ceuta en los días 30 y 31 de julio.
En este marco, el responsable marroquí volvió a reclamar a las autoridades españolas la entrega de los menores marroquíes no acompañados que llegaron a Ceuta en esos días, indicando que Marruecos está dispuesto a recibirlos una vez comprobada su identidad. La reivindicación sobre los menores aparece, por tanto, como un asunto que se solapa con la reclamación territorial y añade complejidad a las negociaciones bilaterales.
- Reivindicación histórica: Marruecos mantiene su demanda sobre Ceuta y Melilla desde 1956.
- Propuesta diplomática: creación de una comisión de diálogo específica con España.
- Contexto actual: declaraciones coinciden con una reciente crisis migratoria que afectó a Ceuta.
Implicaciones para Melilla
Para Melilla, ciudad fronteriza y con una particular realidad social y económica ligada a su condición de enclave, las declaraciones de Rabat suponen la reactivación de una demanda que tiene impacto directo en la percepción de seguridad, la política migratoria y las relaciones transfronterizas. Aunque las palabras del ministro no cambian de forma automática la situación jurídica de la ciudad —que sigue siendo una ciudad autónoma española—, proyectan un escenario de tensión política que podría condicionar futuras conversaciones diplomáticas entre ambos gobiernos.
La propuesta de crear un mecanismo formal de diálogo abre la posibilidad de que la cuestión vuelva a discutirse de manera estructurada, algo que en ocasiones anteriores —según el recuerdo histórico citado por Ouahbi— no prosperó. Cualquier avance en esa dirección requeriría, en cualquier caso, la aceptación de ambas partes y la definición de términos y objetivos concretos, materias que no se detallaron en la entrevista.
| Hecho | Referencia |
|---|---|
| Independencia de Marruecos | 1956 |
| Entrada masiva en Ceuta citada | 30-31 de julio |
En Melilla, autoridades locales, fuerzas de seguridad y actores sociales siguen con atención estos anuncios, conscientes de que cualquier cambio en la dinámica bilateral puede repercutir en cuestiones cotidianas: control fronterizo, cooperación aduanera, gestión migratoria y flujos comerciales. Por ahora, la comunicación formal entre Madrid y Rabat seguirá siendo el cauce principal para gestionar una reivindicación que vuelve a ponerse sobre la mesa.
La declaración del ministro Ouahbi añade un nuevo episodio a un contencioso de larga duración que, por su naturaleza y alcance, seguirá siendo objeto de seguimiento por parte de los residentes y responsables políticos de Melilla en los próximos meses.