La hipótesis conocida como «Gran Marruecos» —una tesis nacionalista que reivindica la recuperación de territorios que formaron parte de antiguos sultanatos alauíes— vuelve a situarse en el centro del análisis sobre las pretensiones territoriales de Rabat, incluyendo de forma explícita a Ceuta y Melilla. La idea, que hunde sus raíces en propuestas formuladas en 1956, sigue siendo citada por analistas como elemento clave para entender la política exterior marroquí respecto a sus fronteras históricas.
Origen y evolución de la tesis
El concepto fue planteado por Allal El Fassi en el contexto de la independencia marroquí y propuesto como un marco de referencia para recuperar territorios considerados parte de los dominios históricos de los alauíes. Desde entonces, la cuestión territorial ha formado parte de la agenda de sucesivos monarcas y gobiernos.
| Año/Período | Protagonista | Acción o énfasis |
|---|---|---|
| 1956 | Allal El Fassi | Planteamiento inicial de la tesis del "Gran Marruecos" |
| Décadas posteriores | Mohamed V y Hassan II | Incorporación de la cuestión territorial a la política nacional; Marcha Verde y negociaciones |
| Reinado de Mohamed VI | Mohamed VI | Objetivo declarado de recuperar territorio o dejar condiciones favorables para futuras reclamaciones |
Implicaciones para Ceuta y Melilla
La relectura de esta tesis nacionalista adquiere especial relevancia para las ciudades autónomas españolas, que aparecen incluidas entre los territorios reivindicados en el marco histórico. Aunque la reivindicación ha variado en intensidad y forma a lo largo de las décadas, el discurso y las prácticas de la política exterior marroquí siguen alimentando inquietudes en las administraciones y en la opinión pública de ambas ciudades.
Entre los elementos que suelen subrayar los expertos al analizar la cuestión se encuentran:
- El componente histórico y simbólico de la reivindicación.
- La utilización de la cuestión territorial como instrumento de legitimación interna por parte de distintos actores políticos marroquíes.
- La traducción práctica de estos discursos en medidas diplomáticas, fronterizas o migratorias que afectan a la convivencia y a la seguridad en la zona.
«Gran Marruecos»
Historia reciente y contexto diplomático
En las últimas décadas, las actuaciones de Rabat —desde negociaciones sobre territorios como Sidi Ifni hasta la organización de la Marcha Verde— han mostrado que la cuestión territorial puede combinarse con estrategias de presión y de construcción de narrativa nacional. El actual monarca, según observadores, ha puesto en marcha políticas que buscan reactivar o mantener abierta la agenda territorial, con la vista puesta en el legado político y en los objetivos de la dinastía.
Para Melilla, la persistencia de estas referencias históricas supone un elemento de incertidumbre en las relaciones bilaterales con Marruecos y obliga a mantener una atención política y diplomática constante. Las repercusiones no se limitan al plano estrictamente estatal: la actividad fronteriza, las cooperaciones transfronterizas y la vida cotidiana de la ciudad autónoma se ven condicionadas por las decisiones y discursos que emanan de Rabat.
Consecuencias prácticas y vigilancia local
Ante ese escenario, las autoridades españolas en las ciudades autónomas y el Gobierno central suelen subrayar la necesidad de una respuesta diplomática calibrada y de medidas de seguridad que garanticen la integridad territorial y el orden público. A su vez, organismos sociales y económicos reclaman seguimiento y análisis para anticipar posibles efectos en el comercio, el turismo y la convivencia fronteriza.
La vigencia del marco interpretativo del "Gran Marruecos" obliga a conjugar memoria histórica con estrategias contemporáneas de diálogo y prevención, manteniendo canales diplomáticos abiertos y mecanismos de cooperación que reduzcan la tensión y promuevan soluciones prácticas en el terreno.
En Melilla, la percepción ciudadana y las prioridades institucionales continuarán marcadas por la necesidad de certezas en torno a la soberanía y la gestión fronteriza, mientras que en Madrid y Rabat el debate sobre estos marcos históricos seguirá condicionando la agenda bilateral.