Ceuta. El amplio despliegue de fuerzas de seguridad diseñado para desalojar las playas del Trampolín y de Benítez y reubicar a migrantes en las instalaciones habilitadas en el Muelle Oeste se transformó este viernes en un operativo desbordado que no logró su objetivo central: aliviar la situación de hacinamiento en la ciudad autónoma.
Un material humano superior a las previsiones
Fuentes implicadas en la intervención reconocieron que las 6.000 plazas instaladas en carpas a mediados de agosto están ya ocupadas, y que miles de personas permanecen agolpadas en calles, playas, terrazas, sótanos y lomas de Ceuta. El intento de traslado comenzó a primera hora de la mañana y, según los intervinientes, sufrió un vuelco a partir de las 6:30 horas.
El momento del colapso
Según uno de los agentes que participó en el dispositivo, la activación de los focos en la entrada del polígono provocó la reacción de un grupo numeroso que permanecía oculto en las lomas desde hacía semanas. En ese instante, unas 2.000 personas que llevaban aproximadamente 50 días ocultas se precipitaron hacia el campamento, con la intención de ocupar las plazas habilitadas.
«Los focos encendieron la llamada»
En los primeros momentos del operativo, la respuesta policial quedó desbordada. Un agente de los GRS describió la escena inicial: el reducido número de efectivos no pudo contener la llegada masiva, y la presión de la multitud derivó en agobios al intentar canalizar el acceso al Muelle Oeste.
Coordinación y recursos
Fuentes consultadas señalaron una «cierta falta de coordinación entre Policía y Guardia Civil» durante la intervención. En los primeros instantes, un grupo de apenas diez guardias civiles se vio superado por la masa que pretendía acceder a las 1.700 plazas disponibles en esa zona concreta, según las mismas fuentes.
Un efectivo de los GRS describió la dinámica: al principio la multitud respondió de forma ordenada a las indicaciones, pero cuando la Unidad de Intervención Policial (UIP) se situó al frente para realizar el embudo de control, la masa colapsó provocando momentos de agobio que, según el relato, lograron resolverse sin episodios de violencia extrema.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Plazas habilitadas en carpas | 6.000 |
| Plazas en Muelle Oeste (disponibles inicialmente) | 1.700 |
| Personas que irrumpieron desde las lomas | 2.000 (aprox.) |
| Tiempo de ocultamiento en las lomas | 50 días (aprox.) |
Consecuencias inmediatas
El resultado práctico del operativo fue que muchos de los ocupantes de las playas del Trampolín y Benítez no pudieron ser reubicados y continúan acampados en la arena. La actuación, según fuentes policiales, mostró limitaciones operativas al enfrentarse a una población flotante y a puntos de concentración dispersos por la ciudad.
Desde las fuerzas de seguridad no se han comunicado cifras oficiales adicionales sobre detenidos o heridos en el operativo, aunque las declaraciones recogidas entre los agentes apuntan a que no hubo manifestaciones agresivas generalizadas por parte de los migrantes en el momento de la irrupción.
Impacto social y logístico
La situación expone la presión que soporta Ceuta por las continuas llegadas y por la dificultad para gestionar alojamientos temporales suficientes. La saturación de las carpas y la existencia de personas escondidas en lomas y otras zonas ponen de manifiesto la complejidad de coordinar recursos, seguridad y atención humanitaria en un espacio urbano reducido.
- Las plazas en instalaciones temporales están colmadas.
- Existen bolsas de personas ocultas que se movilizan ante cualquier señal externa.
- La coordinación entre cuerpos ha sido puesta en cuestión por fuentes del operativo.
La evolución de la situación en las próximas horas dependerá de nuevas decisiones administrativas y de la capacidad de las autoridades para articular espacios adicionales o medidas alternativas que permitan reducir el hacinamiento y garantizar la seguridad y la atención básica a quienes siguen en la calle.