La Asamblea de Melilla aprobó este lunes, por mayoría absoluta, otorgar la Medalla de Oro de la Ciudad a la Mesa Interconfesional, órgano que agrupa a las cuatro confesiones mayoritarias en la ciudad: musulmana, cristiana, judía e hindú. La decisión, prevista para hacerse efectiva el próximo miércoles 16 de septiembre, suscitó críticas y reproches desde el Grupo Coalición por Melilla (CpM), que anunció su voto en contra.
Reproches sobre la inscripción y la legalidad
La portavoz de CpM, Dunia Al-mansouri, cuestionó la idoneidad del reconocimiento al argumentar que la Mesa Interconfesional no figura como entidad registrada, extremo que, en su opinión, vulneraría el Reglamento de Honores y Distinciones de la ciudad. Según Al-mansouri, el punto cuarto del reglamento exige que el galardón se conceda a «personas u entidades» que consten registradas, razón por la que su grupo se opuso a la iniciativa.
«Prácticamente ilegal», afirmó la portavoz de CpM al explicar el voto en contra y vincular la concesión a motivos políticos del presidente de la Ciudad Autónoma.
En su intervención, la diputada cepemista fue más allá y situó la propuesta en un marco político, al interpretar que el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, habría impulsado el reconocimiento como una maniobra para «lavar su conciencia» por no haber condenado determinadas actuaciones internacionales en los últimos años. Desde CpM también sostuvieron que incluso personalidades vinculadas a la Comisión Islámica de Melilla (CIM) habían mostrado reservas sobre el homenaje.
Defensa institucional y reciprocidad
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad justificó la concesión apelando a la cortesía institucional y a la reciprocidad entre instituciones, argumentos que convencieron a la mayoría de la Asamblea para aprobar la distinción. Fuentes municipales señalaron que la Mesa Interconfesional ha desempeñado un papel en el diálogo interreligioso de la ciudad y que el reconocimiento obedece a esa labor de convivencia.
Contexto y alcance del debate
La polémica desatada tras el pleno agrega una capa de discusión sobre cómo deben reconocerse las entidades o colectivos no formalizados jurídicamente en actos protocolares y de representación pública. El enfrentamiento entre CpM y el Ejecutivo local traslada también la controversia a un plano simbólico: la concesión de honores municipales suele entenderse como un aval público, por lo que su destinatario y las circunstancias de la concesión tienen peso político y social.
Además, el debate hace emerger referencias internacionales citadas por la diputada de CpM, quien recordó pronunciamientos y acciones de distintos actores globales en relación con el conflicto palestino, utilizando esos ejemplos para criticar la coherencia política del presidente Imbroda. Esos argumentos, sin embargo, no fueron determinantes para impedir la aprobación del galardón.
Implicaciones prácticas y próximas actuaciones
La concesión formal se llevará a cabo el miércoles 16 de septiembre, cuando la Ciudad haga entrega de la medalla a la Mesa Interconfesional. A la espera de ese acto, el debate público podría prolongarse si CpM decide impugnar la resolución o solicitar aclaraciones sobre la aplicación del reglamento de honores. Por ahora, la decisión adoptada en pleno queda firme al contar con el respaldo mayoritario de la Corporación.
- Beneficiario: Mesa Interconfesional de Melilla (agrupa a musulmanes, cristianos, judíos e hindúes).
- Distinción: Medalla de Oro de la Ciudad.
- Estado del trámite: Aprobada por mayoría absoluta, entrega prevista el 16 de septiembre.
| Asunto | Decisión | Fecha |
|---|---|---|
| Concesión de la Medalla | Aprobada por mayoría absoluta | Pleno extraordinario, lunes |
| Entrega | Programada | 16 de septiembre |
El episodio pone de manifiesto la tensión entre el reconocimiento institucional por motivos de convivencia y las exigencias formales del régimen de honores. La Mesa Interconfesional, como espacio de encuentro entre confesiones, obtiene ahora un reconocimiento oficial que sus detractores consideran improcedente por motivos formales y políticos. La ciudad, por su parte, seguirá atenta a las posibles repercusiones jurídicas y políticas que pueda suscitar la controversia en las próximas semanas.