El eurodiputado de Vox Jorge Buxadé defendió este martes en el pleno del Parlamento Europeo que Ceuta y Melilla son España y calificó la situación vivida en la ciudad autónoma y Ceuta como una «agresión territorial». Durante su intervención en la sesión sobre Ceuta celebrada en Estrasburgo, Buxadé ofreció una cifra que situó en el centro del debate: 15.000 personas, a su juicio, permanecen de forma irregular dentro del espacio Schengen.
Acusaciones y petición de medidas
Frente a la posición expuesta por la Comisión Europea, que en su intervención había agradecido la cooperación de Marruecos, Buxadé sostuvo que los hechos no pueden reducirse a una mera llegada irregular. Para el representante de Vox, se trata de «un acto de invasión territorial, ocupación ilegal y violenta de una parte de España», una afirmación dirigida al comisario Magnus Brunner.
«Hable con el que le hace los papeles, porque Ceuta y Melilla son España y Ceuta y Melilla están en Schengen»
En la misma intervención, Buxadé acusó al presidente del Gobierno español de comportarse «como un agente de Marruecos» y calificó al PSOE de «quinta columna», al tiempo que reprochó la supuesta indulgencia del Ejecutivo con Rabat. También afirmó que «después de siete años aún se siguen creyendo las mentiras de Sánchez».
Propuestas concretas
Además de las críticas, su intervención incluyó propuestas formales dirigidas a la Unión Europea y al Gobierno español. Entre las medidas reclamadas por Buxadé figuran la suspensión del acuerdo de asociación con Marruecos y la paralización de otros acuerdos internacionales, con la excepción de los relativos a retornos y expulsiones. También pidió cortar pagos pendientes al reino alauí, suspender la expedición de visados a nacionales marroquíes y frenar la concesión de permisos de residencia.
La propuesta del eurodiputado vincula estas iniciativas a la idea de combatir lo que denominó «el negocio de las mafias», presentando las medidas como necesarias para la defensa de España y de Europa.
Repercusiones para Melilla
Las declaraciones y las propuestas de Buxadé tienen implicaciones directas para Melilla. La ciudad autónoma ha sido escenario de episodios migratorios y de tensiones con Marruecos que afectan a la seguridad fronteriza, la gestión de personas en situación irregular y las relaciones diplomáticas. La suspensión de acuerdos o la paralización de pagos con el vecino del sur, de llegarse a materializar, implicaría un cambio profundo en la gestión conjunta de fronteras y control migratorio.
En Melilla, cualquier modificación del marco de cooperación con Marruecos podría repercutir en:
- Controles fronterizos y operativos conjuntos en pasos y puntos de verificación.
- Programas de retorno y readmisión de personas en situación irregular.
- Cooperación en seguridad, aduanas y lucha contra redes de tráfico de personas.
Contexto institucional
La réplica de Buxadé se produjo después de que el comisario europeo de Inmigración defendiera que «nadie entró en Schengen», a pesar de que miles de personas permanecen en Ceuta en situación irregular, según la argumentación del eurodiputado de Vox. La diferencia de lectura entre las instituciones comunitarias y la representación parlamentaria española evidencia la complejidad del asunto y la tensión política que suscita en el seno de la UE.
| Elemento | Contenido |
|---|---|
| Cifra citada | 15.000 personas en Schengen (según Buxadé) |
| Medidas reclamadas | Suspender acuerdo de asociación; cortar pagos; suspender visados; limitar permisos de residencia |
| Actores mencionados | Jorge Buxadé, Comisión Europea, comisario Magnus Brunner, Gobierno de España, Marruecos |
La sesión parlamentaria en Estrasburgo refleja cómo la cuestión de Ceuta y Melilla trasciende el plano local para convertirse en un asunto de debate europeo, con propuestas que, de alcanzar respaldo institucional, obligarían a revisar acuerdos bilaterales y comunitarios. Por ahora, las medidas solicitadas por Buxadé son una iniciativa parlamentaria que deberá encontrar apoyos dentro del Parlamento Europeo y en el Gobierno español para tener efectos prácticos.
Mientras tanto, la discusión sitúa de nuevo a Melilla en el foco político y diplomático, con la ciudad pendiente de las decisiones que adopten las instituciones nacionales y europeas y de las posibles repercusiones en la convivencia y la seguridad fronteriza.