La inversión masiva en inteligencia artificial (IA) está actuando como un motor de crecimiento para la economía mundial y contribuye a sostener la actividad pese a un contexto internacional tenso, según un análisis que recoge el pulso reciente de los mercados y la actividad empresarial.
Fuerzas opuestas pero crecimiento resistente
En las últimas semanas se han intensificado varios factores negativos: una guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos, un recrudecimiento de la tensión en Oriente Próximo con episodios de hostilidades que han elevado el riesgo geopolítico, y un repunte de los rendimientos de los bonos, que incrementa el coste de financiación a escala global. Sin embargo, esos elementos no han derivado, por ahora, en un deterioro pronunciado de la actividad: los precios del petróleo se mantienen por debajo de los 90 dólares por barril, los índices bursátiles cotizan cerca de máximos recientes y las encuestas de actividad apuntan a un repunte del crecimiento en las economías avanzadas durante el verano.
La IA como motor de demanda
Detrás de este desempeño sorprendente está el auge de la IA, que ha desencadenado una intensa oleada inversora, especialmente en Estados Unidos, y ha disparado las exportaciones en varios países asiáticos. La llegada y expansión de centros de datos en múltiples jurisdicciones ha contribuido a generar una demanda adicional de bienes y servicios vinculados a la cadena de valor digital.
“Tenemos, literalmente, un tira y afloja entre el choque negativo de la oferta procedente de Oriente Próximo y el choque positivo de la demanda derivado de la IA”, afirmó Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional.
La directora del FMI destaca así el papel dual de las fuerzas en liza: restricciones por la oferta energética y estímulos por la inversión tecnológica. Para muchos economistas, la pregunta clave es la duración y la resiliencia de este impulso ligado a la IA, y hasta qué punto la economía mundial dependerá en el futuro de ese motor de demanda.
Riesgos y vulnerabilidades
Los analistas recuerdan que el actual impulso podría ser temporal. Stefan Angrick, director de economía de Asia-Pacífico en Moody’s Analytics, advierte sobre la fragilidad de la situación: “Quizá solo estemos viviendo un respiro temporal”, señala, enmarcando la posibilidad de que un conflicto prolongado en Oriente Próximo agote reservas energéticas, tensione las cuentas públicas y reactive presiones inflacionistas.
Los principales riesgos identificados son:
- Un conflicto geopolítico prolongado que eleve los precios de la energía y las primas de riesgo.
- Un endurecimiento adicional de las condiciones financieras derivado de mayores rendimientos de los bonos.
- Posible desaceleración de la inversión en IA si cambian las expectativas de rentabilidad o si surgen cuellos de botella en la cadena de suministro.
Datos y señales del mercado
Las señales que sostienen una lectura relativamente positiva incluyen la estabilidad de los precios del crudo por debajo de 90 dólares el barril, la fortaleza reciente de los mercados bursátiles y el repunte de los indicadores de actividad en las economías avanzadas durante el verano. Al mismo tiempo, el incremento de los rendimientos de la deuda pública plantea un factor de tensión para la financiación de hogares y empresas.
| Factor | Dirección reciente |
|---|---|
| Inversión en IA | Fuerte impulso, especialmente en EEUU |
| Comercio mundial | En buen estado según encuestas |
| Precio del petróleo | Por debajo de 90 USD/barril |
| Rendimientos de bonos | En aumento, presión sobre costes de financiación |
En conjunto, la combinación de un fuerte dinamismo inversor en tecnologías vinculadas a la IA y una demanda internacional todavía sólida ha permitido a la economía global absorber choques políticos y financieros recientes sin una pérdida inmediata de impulso. No obstante, los expertos insisten en la necesidad de vigilancia: la dependencia creciente de la IA como motor de crecimiento introduce nuevas incertidumbres sobre la sostenibilidad del ciclo y sobre la posible concentración de beneficios entre economías con mayor capacidad tecnológica.
Para países como España, la evolución futura plantea retos y oportunidades. El mantenimiento de flujos de comercio y de inversión internacional puede sostener la recuperación, pero las tensiones en los mercados energéticos y financieros exigirán prudencia en la política económica y en la gestión de riesgos externos.
Ismael Ferreira Ochoa
Redactor de Economía, WE NEWS