El conflicto que estalló el 7 de octubre de 2023 ha marcado un punto de inflexión en la vida pública de Israel y llega como telón de fondo a las elecciones legislativas convocadas para el 27 de octubre de 2026. Tras el ataque inicial atribuido a Hamás —con más de 1.200 víctimas mortales israelíes en los primeros episodios—, el país afronta una crisis con efectos humanitarios, sociales y políticos de gran intensidad.
Una guerra con consecuencias demográficas y sanitarias
El desarrollo del conflicto ha tenido impactos asimétricos. En la Franja de Gaza, las organizaciones internacionales han documentado un elevado número de fallecidos y desplazados: según Amnistía Internacional, la cifra de muertos se aproxima a 73.000, sin contabilizar las secuelas de corta y larga duración en términos de discapacidad física y psíquica. Además, cerca de 2 millones de personas se encuentran desplazadas, lo que representa aproximadamente el 85% de la población gazatí.
En Israel, la tensión continuada y la exposición directa al conflicto han provocado un aumento de los trastornos de salud mental entre soldados y civiles. Las estimaciones sobre el alcance del fenómeno varían, pero para responsables del seguimiento postraumático la tendencia es clara. Como sostiene Eyal Fruchter, presidente del Consejo Nacional para el Seguimiento Postraumático:
«las cifras son inequívocas»
Emigración: una salida progresiva de ciudadanos
La crisis también se traduce en movimientos poblacionales desde Israel. Las estadísticas disponibles para años recientes muestran un incremento sostenido de la emigración de ciudadanos israelíes:
- 2023: 86.500 personas emigraron.
- 2024: 91.000 personas emigraron.
- 2025: 90.900 personas emigraron.
Si esta tendencia prosigue, el flujo podría representar una fracción creciente de la población judía de Israel en un horizonte temporal breve.
| Ítem | Dato |
|---|---|
| Bajas iniciales israelíes (7 oct. 2023) | más de 1.200 |
| Fallecidos en Gaza (Amnistía) | aprox. 73.000 |
| Desplazados en Gaza | 2.000.000 (≈ 85% de la población) |
| Emigración desde Israel (2023-2025) | 86.500 / 91.000 / 90.900 |
La política interna: hegemonía de la derecha y auge del relato mesiánico
Desde finales de los años setenta, la derecha nacionalista ha dominado la escena política israelí con interrupciones limitadas. En ese contexto, una corriente ideológica descrita como colonial mesiánica —aunque minoritaria en términos de voto— ha logrado expandir su influencia en el discurso público y en sectores decisivos del aparato estatal. Esa corriente ha contribuido a redefinir prioridades políticas y narrativas sobre seguridad, territorio y religión.
El resultado es un panorama donde las opciones políticas tradicionales conviven y se confrontan con fuerzas que reclaman una agenda más ideologizada y menos pragmática. La situación de guerra ha reforzado posiciones securitarias y ha concentrado la atención en los liderazgos que prometen firmeza en materia de defensa.
Elecciones en tiempo de guerra: incertidumbre y movilización
Las elecciones del 27 de octubre llegan en un momento de elevada polarización y con la sociedad israelí afectada por pérdidas humanas, trauma colectivo y flujos migratorios. Aunque el primer ministro Benjamin Netanyahu sigue siendo una figura central en el tablero político, los analistas subrayan que la contienda no se reduce únicamente a su destino electoral: la composición del debate público, las prioridades legislativas y la capacidad de reconstrucción social estarán en juego tras los comicios.
Los efectos a medio y largo plazo dependerán tanto del resultado electoral como del ritmo de la resolución del conflicto y de las políticas que se adopten para gestionar las consecuencias humanitarias y demográficas. Además de la guerra, temas como la salud mental de la población, la emigración sostenida y las secuelas en Gaza conforman un escenario complejo que exigirá respuestas multidisciplinares.
En los próximos días, la atención internacional se centrará en el pulso electoral israelí y en cómo las fuerzas políticas traducen la experiencia bélica en programas, alianzas y prioridades de Estado.