El gobernador del Banco Central de Irán, Abdolnasser Hemmati, declaró que su país se incorporará «pronto» al Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), la entidad financiera del grupo BRICS, durante su estancia en la reunión financiera del bloque celebrada en Jaipur los días 11 y 12 de agosto. La información, difundida por agencias y medios iraníes, sitúa la posible adhesión como un movimiento relevante en un contexto de creciente presión sobre la economía iraní por la situación bélica y las sanciones.
Un paso esperado pero aún sin confirmación del NDB
Aunque Hemmati aseguró que Irán pasará a formar parte del NDB en breve, la propia entidad no ha emitido una confirmación oficial sobre la incorporación. Fuentes citadas por la cobertura señalan que Teherán mantiene desde hace tiempo el interés por ingresar en el banco creado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica en 2015, que nació con el objetivo de financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en mercados emergentes.
«Los BRICS tendrán el mayor impacto cuando logren convertir los diálogos políticos en iniciativas prácticas y mecanismos operativos»,
fue una de las afirmaciones que Hemmati realizó en Jaipur, según la agencia Tasnim, y que resume la aspiración iraní de traducir la pertenencia al bloque en beneficios tangibles y mecanismos de apoyo financiero.
Qué es el Nuevo Banco de Desarrollo y quién forma parte
El NDB fue constituido inicialmente por los cinco socios fundadores con un capital autorizado de 100.000 millones de dólares. Desde su creación, la institución ha ampliado su membresía para incorporar países adicionales. Según la información disponible, entre los miembros que se sumaron después de la etapa fundacional figuran:
- Bangladesh
- Emiratos Árabes Unidos
- Egipto
- Argelia
- Uzbekistán
El banco financia proyectos en sectores como la energía, el transporte y la infraestructura digital y social, y pretende ofrecer una alternativa multilateral de financiación frente a las instituciones tradicionales dominadas por economías avanzadas.
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Capital autorizado | 100.000 millones de dólares |
| Fundadores | Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica |
| Miembros incorporados posteriormente (ejemplos) | Bangladesh, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Argelia, Uzbekistán |
Implicaciones para la economía iraní
La posible adhesión de Irán al NDB llega en un momento en que la economía del país está sometida a tensiones derivadas del conflicto bélico y de la presión internacional. La entrada en un banco multilateral de los BRICS podría ofrecer a Teherán canales adicionales de financiación para proyectos de infraestructura y desarrollo y facilitar un mayor grado de cooperación en pagos transfronterizos y en la articulación de mecanismos financieros alternativos a los dominados por el dólar.
El gobernador Hemmati señaló también que Irán ha participado activamente en grupos de trabajo de los BRICS centrados en pagos transfronterizos, monedas nacionales y tecnología financiera desde su incorporación al bloque, un esfuerzo que busca reducir la dependencia de sistemas financieros occidentales y sortear las restricciones impuestas por sanciones. La materialización de estos avances, sin embargo, dependerá de la capacidad operativa del bloque y de la aceptación formal por parte del NDB.
Obstáculos y cuestiones por resolver
Aunque la adhesión al NDB podría aliviar algunas limitaciones financieras de Teherán, existen obstáculos prácticos y políticos. La propia operativa bancaria internacional requiere cumplimiento regulatorio, evaluaciones de riesgo y confianza entre contrapartes. Además, la falta de confirmación oficial por parte del NDB introduce incertidumbre sobre los plazos y las condiciones de una integración efectiva.
La ampliación del NDB y la incorporación de países con conflictos o tensiones internacionales plantea asimismo interrogantes sobre cómo se gestionarán las relaciones con otras instituciones multilaterales y con actores globales que mantienen sanciones o reinstan restricciones económicas.
En cualquier caso, la declaración de Hemmati refuerza la idea de que los BRICS buscan consolidar mecanismos financieros alternativos y ampliar su influencia en el mapa de la financiación internacional, un proceso que puede tener consecuencias relevantes para países en desarrollo y para la arquitectura financiera global.