La economía española encadena este 2026 su sexto año consecutivo de expansión, pero empiezan a advertirse grietas en la fortaleza macroeconómica: el aumento de las importaciones desde China está incrementando el déficit comercial, mientras que el crédito al consumo de los hogares se acelera hasta niveles que despiertan comparaciones con la situación previa a 2008.
Indicadores favorables, desequilibrios incipientes
Los grandes agregados ofrecen una imagen robusta a corto plazo: la ocupación supera los 22 millones, la tasa de paro ha descendido por debajo del 10% y la deuda pública se sitúa alrededor del 100% del PIB, cifra elevada que, no obstante, representa una reducción de unos 20 puntos respecto a 2021. Instituciones como el FMI y la Comisión Europea proyectan que la economía mantendrá una relativa fortaleza en el horizonte inmediato.
Sin embargo, estos avances conviven con dos tendencias que, combinadas, generan riesgos crecientes: una demanda interna pujante que no siempre se satisface con producción nacional y un aumento del endeudamiento de los hogares destinado al consumo.
Cómo se está produciendo el desajuste
De manera simplificada, si el incremento del gasto de hogares, empresas y administración pública no va acompañado de un crecimiento proporcional de la producción y de la productividad, la brecha se cubre mediante importaciones. Cuando las importaciones crecen más rápido que las exportaciones, el resultado es un deterioro de la balanza comercial que, en última instancia, puede desembocar en un déficit por cuenta corriente más amplio.
En este ciclo económico, una parte significativa del aumento de las compras exteriores procede de bienes importados desde China, muchos de ellos no energéticos, lo que está elevando el déficit comercial con independencia del comportamiento en sectores energéticos.
Paralelismos con 2008 y riesgos asociados
La comparación con los años previos a la crisis de 2008 surge por la naturaleza del endeudamiento: entonces, el fuerte recurso de las familias al crédito permitió una demanda sostenida de bienes duraderos, muchos importados, que terminó por alimentar desequilibrios macroeconómicos. Hoy, la aceleración del crédito al consumo plantea una señal de alarma similar si no viene acompañada por incrementos en la oferta doméstica.
Los riesgos principales que detecta el análisis son:
- Mayor déficit comercial y, eventualmente, un empeoramiento de la cuenta corriente.
- Vulnerabilidad creciente de las familias ante una posible subida de tipos de interés o una desaceleración del empleo.
- Presión sobre la industria nacional y los márgenes de productores que compiten con importaciones más baratas.
| Indicador | Valor citado |
|---|---|
| Ocupación | Más de 22 millones |
| Tasa de paro | Por debajo del 10% |
| Deuda pública | 100% del PIB (−20 pp vs 2021) |
Estos datos ilustran una economía con señales contradictorias: por un lado, fortaleza en el empleo y mejora de muchos ratios públicos; por otro, una dependencia creciente de bienes importados y un mayor recurso al crédito privado para sostener el consumo.
Consecuencias y factores a vigilar
El principal desafío será equilibrar la demanda interna con un aumento de la capacidad productiva y de la competitividad exterior. Sin incrementos sostenidos de la producción nacional o sin un impulso claro a las exportaciones, el desequilibrio comercial podría ampliarse, complicando la trayectoria de la cuenta corriente y potenciando la exposición externa de la economía.
Los analistas y responsables de política económica deberán vigilar especialmente:
- La evolución del crédito al consumo y la calidad del endeudamiento familiar.
- La dinámica de las importaciones procedentes de China y su composición por tipo de bienes.
- Los avances en productividad y en la capacidad exportadora de los sectores industriales.
En ausencia de pasos coordinados que fomenten la oferta y limiten la acumulación de vulnerabilidades financieras en los hogares, la actual fase expansiva podría terminar ofreciéndose con un coste en términos de equilibrio externo y estabilidad financiera.