El Ayuntamiento de Cartagena y la Diócesis de Cartagena han acordado rechazar la propuesta ganadora del concurso de ideas para la rehabilitación de la Catedral Vieja, obra presentada por el arquitecto Carlos Campos, y abrir un proceso para buscar un proyecto de consenso que se integre en el Plan Nacional de Catedrales. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana tenía consignados 2,6 millones de euros para actuaciones en el monumento, que el consistorio solicita mantener para la futura intervención.
Motivos del rechazo y posiciones institucionales
Según informó la alcaldesa, Noelia Arroyo, la decisión se adopta tras constatar la falta de un «consenso social» suficiente en torno a la propuesta ganadora. La Diócesis trasladó al Ayuntamiento su discrepancia al considerar que, pese a su «valor artístico y cultural», la idea no se ajusta al uso religioso que debe tener la Catedral. Otros colectivos de la ciudad compartieron esa percepción, que Arroyo describió como «el sentir cartagenero».
«El jurado del concurso resolvió de manera impecable desde el punto de vista profesional y técnico... pero detectamos que no había un consenso social»
La Alcaldía ha subrayado que la decisión no cuestiona el trabajo del jurado ni el valor técnico de la propuesta, y que se abonará al autor el importe del premio establecido en las bases del concurso. A partir de ahora, Ayuntamiento, Obispado y la Comunidad Autónoma trabajarán de forma coordinada para definir una nueva intervención que pueda incorporar los fondos estatales y abrir la puerta a la participación de otros organismos, como el Ministerio de Cultura.
Situación patrimonial y contexto local
La Catedral Vieja de Cartagena es un enclave singular en el patrimonio local y nacional: fue la única catedral española derribada durante la Guerra Civil que permanece en ruinas y pendiente de reconstrucción. La restauración del edificio genera sensibilidad en la ciudad, por su valor religioso, histórico y urbano. La iniciativa del concurso de ideas pretendía impulsar una actuación que compatibilizara la recuperación arquitectónica con usos públicos y culturales, pero el desacuerdo sobre el encaje religioso del proyecto ha precipitado la parada del proceso.
- Se abonará al arquitecto premiado la cuantía prevista en el concurso.
- Los 2,6 millones de euros previstos por el Ministerio se reclaman para mantenerlos en la futura intervención.
- Se abrirá una nueva fase de trabajo conjunto entre Ayuntamiento, Obispado y Comunidad Autónoma dentro del Plan Nacional de Catedrales.
Colaboración institucional y próximos pasos
Fuentes municipales han explicado que la voluntad es que los recursos estatales puedan integrarse en el nuevo proyecto y que, al tiempo, se exploren vías de colaboración con el Ministerio de Cultura y con la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. La decisión de no ejecutar la propuesta vencedora implica ahora la necesidad de definir criterios compartidos sobre el uso religioso y los posibles usos culturales o públicos que se consideren compatibles con la naturaleza del templo.
El proceso abre cuestiones prácticas y técnicas que deberán abordarse en las próximas semanas: la redacción de un nuevo pliego de condiciones, la posible convocatoria de un nuevo concurso o la búsqueda de fórmulas participativas que garanticen el respaldo social al proyecto. También resulta relevante la articulación de la financiación y la coordinación entre administraciones para que los fondos ya asignados no queden bloqueados.
| Entidad | Posición |
|---|---|
| Ayuntamiento de Cartagena | Rechazo del proyecto ganador; busca consenso social y preservar financiación |
| Diócesis de Cartagena | No considera ajustado el uso religioso de la propuesta |
| Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana | Dispuso 2,6 millones de euros para actuaciones (pendiente de destino) |
| Comunidad Autónoma | Llamada a participar en la definición del nuevo proyecto |
La apertura de esta nueva etapa sitúa de nuevo a la Catedral Vieja en el centro del debate local. La apropiación simbólica del edificio por parte de distintos sectores de la ciudad, junto con la existencia de fondos ya previstos, obliga a una gestión prudente y coordinada para evitar más demoras en la recuperación de un monumento considerado parte esencial del paisaje histórico y religioso de Cartagena.
El resultado de las próximas reuniones entre administraciones y la definición de criterios claros para la intervención marcarán el ritmo del proceso en los meses venideros y condicionarán la posibilidad de iniciar obras que restituyan al templo su función y su integridad arquitectónica.