El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, compareció este viernes ante la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados para dar cuenta de la actuación de su departamento en relación con la crisis migratoria que sufrió Ceuta a finales de julio. En su intervención defendió la cooperación con Marruecos como herramienta esencial para frenar los flujos y situó el origen del problema en la difusión de informaciones falsas entre los migrantes.
Exteriores reafirma la soberanía y la comunicación con Rabat
Albares subrayó que Ceuta y Melilla son “orgullosamente españolas y europeas”, y planteó la estabilidad de ambas ciudades como una prioridad permanente para su ministerio. Afirmó que en sus numerosos contactos con el ministro marroquí, Nasser Bourita, no se ha planteado ni se planteará la integridad territorial de España.
«Ceuta y Melilla son España y son UE, son parte de nuestra integridad territorial y nuestra soberanía»
Desde el Ministerio se insistió en que la comunicación con Marruecos ha sido continua y que las gestiones diplomáticas se mantuvieron «prácticamente a diario» desde el inicio de la crisis para evitar que se repitieran episodios similares.
Medidas solicitadas a Marruecos
Albares explicó que, durante los contactos con su homólogo marroquí, pidió expresamente tres medidas destinadas a frenar la entrada masiva de personas y a recuperar el control fronterizo:
- Refuerzo inmediato de la frontera los días 30 y 31 de julio.
- Devolución rápida de las personas que habían cruzado irregularmente.
- Prevención de nuevos intentos de cruce masivo, entre ellos los convocados por redes sociales.
| Medida | Objetivo |
|---|---|
| Refuerzo fronterizo | Restablecer control y seguridad inmediata |
| Devoluciones | Retorno de quienes cruzaron irregularmente |
| Prevención de convocatorias | Impedir nuevas entradas masivas planificadas |
El ministro atribuyó gran parte de la responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis a la circulación de «bulos» —informaciones falsas— sobre la sentencia del Tribunal Supremo, que se difundieron entre migrantes en Marruecos y en otros países africanos, y que habrían generado expectativas que derivaron en movimientos masivos hacia la valla de Ceuta.
Cuestiones de responsabilidad y críticas parlamentarias
Durante la comparecencia, diputados de distintos grupos solicitaron aclaraciones sobre responsabilidades políticas y judiciales por lo ocurrido. Albares evitó señalar responsables concretos y subrayó la complejidad de gestionar las fronteras de Ceuta y Melilla, calificadas por él como «las más desiguales y más complejas de gestionar del mundo».
También se le preguntó por qué no se había convocado a la embajadora marroquí en Madrid tras las recientes declaraciones de altos cargos marroquíes reivindicando la «marroquidad» de las ciudades autónomas. El ministro recordó que, pese a esos episodios retóricos, las relaciones diplomáticas con Marruecos han seguido un cauce de comunicación y coordinación operativa en materia migratoria.
Implicaciones para Melilla
Aunque la comparecencia se centró en los hechos de Ceuta, Albares incluyó a Melilla en su reafirmación de soberanía y protección, remarcando que la estabilidad y prosperidad de ambas ciudades son también prioritarias para la Unión Europea y para el Gobierno español. La referencia resulta relevante para Melilla, que comparte con Ceuta la complejidad de una frontera terrestre con Marruecos y una elevada sensibilidad política y social ante cualquier tensión migratoria o diplomática.
Las medidas solicitadas a Rabat, y la insistencia en la necesidad de coordinación bilateral, marcan la hoja de ruta del Ejecutivo para afrontar episodios similares. Sin embargo, la ausencia de nombres propios señalados por el ministro respecto a responsabilidades políticas no apaciguó todas las demandas de los grupos de la oposición, que reclaman más transparencia y explicaciones sobre la operativa en los pasos fronterizos.
Balance y próximas gestiones
Albares defendió el resultado de las gestiones diplomáticas en términos de contención, al tiempo que prometió que su ministerio mantendrá el seguimiento y la comunicación permanente con Marruecos para prevenir nuevas crisis. La comparecencia, solicitada por el propio titular de Exteriores, pretendía ofrecer un relato institucional de los hechos y subrayar la colaboración bilateral como instrumento clave, aunque el debate parlamentario subrayó la multiplicidad de factores —políticos, sociales y comunicacionales— que confluyeron en el episodio.
La cuestión de las fronteras y la política migratoria continúa siendo una prioridad para las autoridades locales y nacionales, y las gestiones anunciadas por Exteriores tendrán un seguimiento político y operativo en las próximas semanas.