La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD) alertó sobre un incremento significativo en la frecuencia y duración de las sequías a escala global, un fenómeno que ya avanza sobre territorios que hasta ahora se consideraban menos vulnerables, incluida la Amazonia. El informe presentado en la COP17 en Ulán Bator registra un aumento cercano al 30% desde el año 2000.
Proyecciones y riesgos a corto y mediano plazo
Según las estimaciones citadas por la UNCCD, para 2030 la demanda mundial de agua podría superar la oferta hasta en un 40%, y para 2050 hasta tres de cada cuatro personas podrían verse afectadas por algún tipo de estrés hídrico. Estas proyecciones sitúan a cuencas y ecosistemas como el amazónico en una posición de alta vulnerabilidad, dado su papel clave en la regulación climática y en el suministro hídrico regional.
Ante este panorama, la secretaria ejecutiva de la UNCCD, Yasmine Fouad, subrayó la urgencia de pasar de la detección del problema a la implementación de soluciones territoriales concretas:
«La cuestión ya no es reconocer la sequía como un riesgo global, sino actuar lo suficientemente pronto para evitar que sus impactos se extiendan a comunidades, economías y fronteras».
Impactos observados en la Amazonia
El informe y las observaciones recientes muestran que la sequía ya tiene manifestaciones claras en la Amazonia. En julio de 2026, las cinco regiones de la Amazonia brasileña registraron episodios de sequía con distintas intensidades; al menos 157 municipios fueron clasificados en situación de sequía severa, lo que implica caída en la humedad del suelo, estrés hídrico en la vegetación y pérdidas en cultivos.
El diagnóstico del fenómeno no se limita a cifras: líderes indígenas han puesto de relieve la pérdida de continuidad en ciclos hidrológicos y el empeoramiento de incendios forestales. Toya Manchineri, coordinador general de la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), describió la situación como un proceso que amenaza territorios y modos de vida.
«Lo que experimentamos no fue una sequía aislada, sino un colapso ambiental continuo» —dijo Toya Manchineri, según el informe—.
Qué significa esto para el departamento del Amazonas
Para el departamento del Amazonas, donde la economía y la subsistencia de muchas comunidades dependen de la disponibilidad de agua y de la salud de los ríos y bosques, las implicaciones son múltiples: reducción de pesca, dificultades para el transporte fluvial, afectación de cultivos de autoconsumo y mayor riesgo de incendios en períodos secos. Aunque el informe cita principalmente datos regionales y globales, las proyecciones requieren atención local inmediata.
- Reducción de humedad del suelo: afecta productividad agrícola y salud de los bosques.
- Estrés hídrico en ecosistemas: altera ciclos de fauna y flora, con consecuencias en cadenas alimentarias.
- Mayor probabilidad de incendios: periodos secos prolongados facilitan la propagación del fuego.
Datos clave
| Indicador | Proyección / dato |
|---|---|
| Aumento en frecuencia y duración de sequías (desde 2000) | ~30% |
| Brecha entre demanda y oferta de agua (2030) | Hasta 40% |
| Personas afectadas por estrés hídrico (2050) | 3 de cada 4 |
| Municipios en sequía severa (Amazonia brasileña, julio 2026) | 157 |
La convergencia de datos globales y señales locales obliga a reforzar medidas de adaptación: manejo integrado de cuencas, conservación y restauración de bosques, sistemas de almacenamiento y uso eficiente del agua, y planificación territorial que considere la variabilidad climática.
En la Amazonia, la coordinación entre autoridades ambientales, gobiernos locales, comunidades indígenas y científicos será crucial para diseñar y ejecutar acciones que reduzcan la vulnerabilidad. El llamado de la UNCCD durante la COP17 insiste en acelerar intervenciones basadas en el territorio para evitar que los impactos se traduzcan en crisis humanitarias y pérdidas económicas irreversibles.
Mientras los delegados debaten en Ulán Bator, la evidencia en campo —como los municipios brasileños en sequía severa— recuerda que las decisiones no pueden postergarse y que las soluciones deben integrar conocimiento local y ciencia para ser efectivas.