La localidad de La Loma, en el municipio de El Paso (Cesar), fue escenario durante cuatro jornadas del 34° Festival de Canciones Samuel Martínez, certamen musical dedicado este año al cantante Farid Ortiz. El festival combinó concursos de acordeón, canto, piqueria y canción inédita, además de espectáculos que acompañaron las competencias.
El presidente del evento, Luis Alberto Restrepo Mendoza, calificó el balance como positivo y destacó el apoyo de las autoridades y de la comunidad lomera. Según el organizador, al cierre de la versión 34 se entregaron premios en efectivo por un total de $70.000.000, y agradeció en especial la contribución del alcalde Jesús Ortiz Cervantes.
“Nos preparamos para sacar adelante la versión 34 del Festival de Canciones Samuel Martínez, donde al final entregamos los premios en efectivo a todos los ganadores por un valor de 70 millones de pesos. Nuestro agradecimiento especial al alcalde Jesús Ortiz Cervantes, quien contribuyó con el éxito del certamen y al pueblo Lomero que nos acompañó durante los cuatro días”, dijo Luis Alberto Restrepo Mendoza.
Ganadores y categorías
El certamen abarcó distintas modalidades del folclor vallenato. Entre los resultados que entregó la organización se reportaron los siguientes ganadores:
- Canción vallenata inédita comercial (Paseo): 1. “Mi cuadro de honor” (Leo Durán Quiroz); 2. “Después de ti” (Jaider Guerra Morales); 3. “Echando bueno” (Luis Alberto Prado Rengifo).
- Canciones costumbristas y alusivas (Paseo): 1. “Mi terruño amado” (Oswaldo Enrique Mejía Guerra); 2. “De raíz Lomera” (Johan David Zambrano Ebrath).
- Piqueria mayor: 1. Ángel María González Valdelamar; 2. Edwin Vásquez Lambraño; 3. José Bolívar Vega Díaz.
- Acordeón aficionado: 1. Laowrence William Noguera Muñoz; 2. Juan Ernesto Mariano López; 3. Juan Diego Altamar Peña.
- Acordeón juvenil: 1. Richard José Sardoth Carrillo; 2. Samuel Andrés Martínez Díaz; 3. Libardo Aarón Gómez Padilla.
La lista de premiados refleja la diversidad de talentos locales y regionales que participaron con instrumentos tradicionales como el acordeón, la caja y la guacharaca, además del trabajo de compositores que presentaron canciones inéditas y alusivas a la identidad lomera.
Un homenaje y un escenario de encuentro
El homenaje a Farid Ortiz fue uno de los momentos centrales del festival. Ortiz, quien subió al escenario, agradeció el reconocimiento de su gente, según el reporte de la organización. La presencia de artistas consagrados y la programación de música en vivo contribuyeron a convertir el festival en un encuentro cultural para residentes y visitantes.
Organizadores y autoridades coincidieron en subrayar la importancia del certamen para la promoción del patrimonio musical vallenato y para la dinamización cultural del municipio. La entrega de premios en efectivo apuntó también a fortalecer las trayectorias de nuevos valores y a reconocer la labor de artistas que preservan las tradiciones.
Impacto local y continuidad
La realización del festival durante cuatro días generó actividad en la economía local —desde ventas informales hasta servicios relacionados con transporte y hospitalidad— y reafirmó a La Loma como un punto de referencia para los amantes del vallenato en el sur del Cesar. El respaldo municipal fue señalado como determinante para la logística y la seguridad del evento.
Los organizadores anunciaron su intención de mantener el impulso de la convocatoria en futuras ediciones, procurando ampliar la participación y consolidar el festival como espacio de promoción de nuevos talentos y de conservación de las expresiones culturales del departamento.
| Categoría | Primer lugar |
|---|---|
| Canción inédita (Paseo) | “Mi cuadro de honor” — Leo Durán Quiroz |
| Canción costumbrista (Paseo) | “Mi terruño amado” — Oswaldo Enrique Mejía Guerra |
| Piqueria mayor | Ángel María González Valdelamar |
| Acordeón aficionado | Laowrence William Noguera Muñoz |
| Acordeón juvenil | Richard José Sardoth Carrillo |
La edición 34 del Festival de Canciones Samuel Martínez dejó en evidencia el vigor de la tradición vallenata en el Cesar y la capacidad de las comunidades locales para organizar encuentros culturales con reconocimiento regional, así como el interés por mantener vivas las letras, los versos y las formas instrumentales que definen el género.