La crisis energética que arrastra el sur de Bolívar pasó de ser una molestia cotidiana a una amenaza para la vida: el sábado 22 de agosto, a las 8:40 p.m., el Hospital de Segundo Nivel San Antonio de Padua —único centro de esa complejidad en la subregión— quedó sin suministro eléctrico por un racionamiento ordenado por la empresa Afinia.
La emergencia escaló porque la planta eléctrica de respaldo del hospital no funcionó, lo que paralizó servicios médicos y comprometió la atención de personas internadas. Líderes y sectores comunitarios denunciaron el hecho como un reflejo del abandono institucional sobre infraestructura crítica en zonas rurales del departamento.
Qué pasó y por qué preocupó tanto
Según el reporte local, el corte se originó por el racionamiento programado o impuesto por la empresa de energía. La gravedad radicó en la falla de contingencia: el generador de emergencia no arrancó o no brindó la potencia necesaria para mantener equipos. En la práctica, esto significa suspensión temporal de atención, riesgo en terapias y dificultades para realizar procedimientos que dependen de energía constante.
La situación en Simití contrasta con municipios vecinos que cuentan con suministro más estable a cargo de otra empresa: mientras poblaciones como Morales tienen servicio continuo mediante Centrales, en Simití y zonas aledañas los racionamientos, según la denuncia, superan con frecuencia las 12 horas.
Reclamos y demandas de la comunidad
Sectores religiosos y comunitarios realizaron una protesta simbólica ante la magnitud del episodio: llamaron a suspender el uso de motores privados en solidaridad con los habitantes que padecen cortes prolongados. Entre las exigencias principales aparece la intervención inmediata de la Presidencia, la Gobernación de Bolívar y las alcaldías locales para reestructurar la prestación del servicio y garantizar el funcionamiento permanente de la red pública de salud.
- Falla de contingencia: colapso del generador de respaldo en el hospital.
- Racionamientos frecuentes: cortes que en el sur del departamento superan las 12 horas.
- Propuestas no implementadas: falta de sistemas fotovoltaicos pese a la alta radiación solar de la zona.
Implicaciones para la atención sanitaria
El corte dejó en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura sanitaria ante fallas en el servicio público. Más allá del inconveniente operativo, la ausencia de energía pone en riesgo procedimientos que exigen energía continua y la integridad de pacientes con dependencia de equipos eléctricos. La falta de un respaldo confiable puede traducirse en traslados urgentes, decisiones críticas sobre continuidad de tratamientos o la suspensión de servicios básicos.
En un departamento marcado por desigualdades territoriales, el colapso de un generador no es un problema técnico aislado: es un síntoma de la precariedad en la atención en municipios que, lejos del circuito turístico y administrativo, no siempre reciben inversiones sostenibles.
Alternativas y peticiones reiteradas
En los reclamos comunitarios figura con insistencia la sugerencia de instalar sistemas solares fotovoltaicos para garantizar autonomía energética en infraestructura crítica. El uso de energías renovables se plantea como una solución de mediano y largo plazo, aprovechando la radiación solar de la región, pero según las voces locales aún no se han implementado proyectos concretos que blindaran al hospital frente a racionamientos recurrentes.
| Hecho | Dato |
|---|---|
| Fecha y hora del apagón | 22 de agosto, 8:40 p.m. |
| Centro afectado | Hospital San Antonio de Padua (Simití) |
| Empresa que aplicó racionamiento | Afinia |
| Duración habitual de racionamientos en la zona | Superan las 12 horas (denuncia local) |
La comunidad exige rendición de cuentas y soluciones técnicas: no basta con restablecer el servicio cuando ocurre el corte; piden inversiones que impidan la recurrencia del problema y protocolos que garanticen la continuidad de la atención médica en casos similares.
El episodio suma presión sobre las autoridades regionales y nacionales para definir responsabilidades y medidas efectivas. En una subregión con limitaciones históricas, cada apagón se traduce en una decisión sobre la vida y la salud de personas que dependen del único hospital de segundo nivel de la zona.
Mientras tanto, vecinos y líderes llaman a mantener la movilización y a exigir un plan de choque que incluya verificación técnica de las plantas de emergencia, supervisión de los racionamientos y la evaluación urgente de alternativas energéticas sostenibles.