La disputa entre la Alcaldía de Chinchiná y la Comisaría de Familia por el traslado de funcionarios y la ubicación temporal de servicios públicos abrió un debate sobre prioridades, riesgos estructurales y continuidad en la atención a la ciudadanía. El alcalde, Carlos Riveros, respondió a la queja del comisario señalando que las decisiones obedecen a criterios de seguridad y a la necesidad de mantener operativas las dependencias municipales.
Medidas y motivos de la reubicación
Desde la administración local se informó que la Comisaría de Familia y la personería fueron las primeras entidades reubicadas. Según el alcalde, la propuesta inicial del comisario de utilizar el Centro cultural como sede para la Alcaldía no era viable sin intervenciones previas: algunas paredes del segundo y tercer piso requieren arreglos y aseguramiento para evitar riesgos a funcionarios y usuarios.
“Los que mejor están son la personería y la comisaría. Llevamos a los servidores al Centro cultural, pero el segundo y tercer piso los intervenimos porque hay unas paredes que requieren arreglar, entonces toca asegurarlas para que no corran riesgo cuando lleguen”, dijo el alcalde Carlos Riveros.
El mandatario también detalló movimientos en el sector educativo derivados de la reubicación. En particular, explicó la situación del colegio Mitre y de la escuela Santa Teresita, que fue habilitada para que el colegio La Presentación funcionara allí mientras se liberaban espacios. Adicionalmente, la Alcaldía recibió apoyo de la iglesia de la Santa Cruz y de la cooperativa de transportadores, cuyos representantes facilitaron lugares para la mudanza de dependencias.
Continuidad de servicios y críticas
Riveros defendió que, a pesar de las incomodidades temporales, los servidores públicos mantienen la prestación de servicios esenciales, y advirtió sobre el impacto negativo de una paralización administrativa. Mencionó específicamente la importancia de no detener trámites en la Secretaría de Planeación ni las labores de Desarrollo Económico y Desarrollo Social, donde se manejan procesos como el Sisbén y programas vinculados a salud y educación.
El alcalde calificó la queja del comisario como al margen de la realidad operativa y argumentó que la administración ha buscado alternativas inmediatas para que los funcionarios continúen atendiendo a la población.
Ubicaciones temporales y actores involucrados
La Alcaldía describió las reubicaciones como transitorias y orientadas a mitigar riesgos estructurales en el Centro cultural. A continuación se resumen las dependencias y los traslados informados por la administración municipal:
- Personería: reubicada y considerada en condiciones relativamente seguras.
- Comisaría de Familia: reubicada; sugiere la Comisaría que la Alcaldía use el Centro cultural, propuesta cuestionada por la administración.
- Sisbén y dependencias de Desarrollo Social: mantenidas en funcionamiento pese a traslados.
- Colegio Mitre y colegio La Presentación: intercambios de sedes para acomodar traslados.
- Apoyo de la iglesia de la Santa Cruz y de la cooperativa de transportadores para espacios temporales.
| Dependencia | Ubicación informada | Comentarios |
|---|---|---|
| Personería | Centro cultural (primer piso / espacios intervenidos) | Considerada segura en su nueva ubicación |
| Comisaría de Familia | Reubicada en espacios prestados (detalles no especificados) | Comisario presentó queja por la propuesta de usar el Centro cultural |
| Sisbén / Desarrollo Social | Operando en sedes alternas | Administración asegura continuidad en atención |
Consecuencias locales y preguntas por resolver
La discusión expone varias tensiones prácticas para Chinchiná: la necesidad de proteger a servidores y usuarios frente a posibles riesgos estructurales, la urgencia de asegurar espacios adecuados para la atención social, y el desafío de coordinar con actores comunitarios y educativos cuando deben cambiar sedes. También plantea interrogantes sobre plazos y costos de las intervenciones al Centro cultural, y sobre la claridad en la comunicación entre la Alcaldía y la Comisaría de Familia.
Mientras la administración sostiene que las labores siguen y que los funcionarios «están colocando el pecho» para atender a la población, la controversia deja una tarea pendiente: alcanzar acuerdos transparentes y técnicos que garanticen atención continua y condiciones de trabajo seguras para quienes prestan los servicios en el municipio.
La situación seguirá siendo observada por usuarios y organismos de control locales, a la espera de definiciones que permitan ordenar los espacios públicos sin afectar la prestación de servicios esenciales en Chinchiná.