Una jornada que cambiará la dinámica de la ciudad
Luján se prepara para recibir al papa León XIV el miércoles 11 de noviembre, en una jornada que las autoridades estiman multitudinaria y que obligó a diseñar un operativo específico de seguridad, transporte, salud y organización de peregrinos. La previsión oficial ubica entre 1,5 y 1,7 millones de personas la cantidad de asistentes que podrían llegar a la ciudad para participar de la misa frente a la Basílica Nacional.
El arribo del Pontífice está previsto para las 9.42, en la rotonda de acceso a Luján. Desde allí subirá al papamóvil y avanzará por la avenida Nuestra Señora de Luján, dentro de un corredor delimitado por vallas de siete metros. El recorrido terminará en la Plaza Belgrano, donde lo recibirán el obispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig, y el rector de la Basílica, el padre Lucas García.
La organización analiza, además, que León XIV realice un tramo breve a pie. La posibilidad está vinculada con el valor simbólico de las peregrinaciones y con la identidad religiosa de Luján, una ciudad acostumbrada a recibir caminantes durante todo el año, aunque esta vez frente a una concentración de una escala excepcional. La permanencia del Papa en el distrito será de aproximadamente dos horas.
| Momento | Actividad prevista |
|---|---|
| 9.42 | Llegada a la rotonda de acceso |
| Después del arribo | Recorrido en papamóvil por avenida Nuestra Señora de Luján |
| 10.00 | Inicio de la misa frente a la Basílica Nacional |
| Unas dos horas | Permanencia estimada en la ciudad |
La Plaza Belgrano, en el centro del dispositivo
La celebración comenzará a las 10 y fue denominada por la Conferencia Episcopal como la “Misa de la Caridad”. El eje estará puesto en el sufrimiento humano y la solidaridad, con participación de obispos, cardenales y sacerdotes. Sobre el altar estará la imagen original de la Virgen de Luján, un elemento central para la ceremonia en la ciudad que alberga a la Basílica Nacional.
“Misa de la Caridad”
La Plaza Belgrano funcionará como la llamada “zona cero” del operativo y tendrá una capacidad aproximada de 8.000 personas. El ingreso no será abierto: quedará reservado para invitados, en su mayoría convocados por la Conferencia Episcopal y vinculados con organizaciones de asistencia social como Cáritas y Hogares de Cristo. También estarán presentes autoridades nacionales, bonaerenses y municipales.
Para acceder será obligatorio presentar el DNI y un código QR de un solo uso. Una vez leído, el código se eliminará y quien abandone el sector no podrá volver a entrar. Los accesos a la plaza se cerrarán a las 6 de la mañana del miércoles, incluso para autoridades que no cuenten con acreditación. La restricción marca el nivel de control previsto para el área más cercana al escenario religioso y al recorrido papal.
Un despliegue que excede el entorno de la Basílica
La dimensión del acontecimiento no se limita a la Plaza Belgrano. La Municipalidad y los organismos involucrados trabajan sobre un esquema que contempla seguridad, transporte, atención sanitaria y ordenamiento de los peregrinos. Con millones de visitantes potenciales, la jornada afectará la dinámica habitual de los accesos y de los sectores próximos a la Basílica, aunque la información disponible no detalla todavía cada una de las medidas operativas.
Antes de trasladarse a Luján por la Autopista del Oeste, el Papa tiene prevista una visita a la cárcel de Devoto. El desplazamiento se realizará en una comitiva de menos de diez vehículos. Luego continuará hacia la ciudad para cumplir con el recorrido público, la recepción institucional y la misa. La agenda concentrada en pocas horas obliga a coordinar cada etapa con precisión, desde la llegada hasta la salida del Pontífice.
La música de la celebración estará a cargo del Coro Municipal de Cámara y del coro de niños cantores de Luján. Para la ciudad, el acto reunirá una dimensión pastoral, institucional y logística: el santuario será el escenario de la misa, mientras que calles, accesos y servicios deberán responder a una afluencia que puede superar ampliamente la de las peregrinaciones habituales. A una semana de la visita, el desafío está planteado: sostener la seguridad y la organización sin perder de vista el carácter abierto y multitudinario de la jornada.