La selva se asoma hasta el asfalto del puente internacional Tancredo Neves y, detrás del paisaje, se repite una queja antigua: la frontera con Brasil demora el flujo de personas y mercaderías y eso erosiona la economía local. En una convocatoria al Senado llamada "Integración Fronteriza", referentes del sector turístico y comercial de Puerto Iguazú llevaron al plano nacional un reclamo sistemático: agilizar el cruce fronterizo mediante tecnología y reubicar controles para priorizar la circulación.
Cuatro horas de espera y un choque de conceptos
Durante la mesa técnica, que reunió a empresarios de ambos márgenes del río y a funcionarios de carteras nacionales, se puso en evidencia el fuerte impacto económico del esquema actual de controles. El principal reproche fue la duración de los trámites migratorios en el viaducto: según lo expuesto en la reunión, las demoras alcanzan habitualmente las cuatro horas.
El empresario hotelero Gustavo Mandel participó de la mesa y describió el núcleo del conflicto: la tensión entre seguridad y libertad. Señaló que hay una diferencia profunda entre la mirada del sector privado —orientada a la agilización y al flujo— y la de algunos funcionarios responsables de seguridad. Asimismo, respaldó su postura en lineamientos expresados por el Ejecutivo nacional, citando la prioridad a la flexibilización y la libertad como motores del desarrollo.
"Con un estado gendarme como se pretende establecer por parte de la gente de seguridad y migraciones, vos venís al puente, te encontrás con que hay mucho control, ¿y el malandro qué hace? Pasa por los pasos no legales. Va a pasar igual".
Propuestas desde la Triple Frontera
El paquete de propuestas presentado por los representantes misioneros se apoya en la incorporación de herramientas tecnológicas que, según argumentaron, permitirían agilizar el flujo sin resignar vigilancia. Entre las medidas planteadas figuraron el uso de inteligencia artificial y reconocimiento facial, además de la reubicación de puestos de control para evitar concentraciones que generan cuellos de botella.
Los comerciantes sostienen que la rigidez del esquema actual no solo complica la experiencia del viajero sino que también perjudica a los comercios, alojamientos y prestadores turísticos que dependen del tránsito fluido en la Triple Frontera. Además, los privados insistieron en emular métodos ya implementados por países vecinos, que combinan control con agilidad.
- Reclamo central: transformación del concepto de frontera desde un modelo militarizado a uno basado en tecnología.
- Impacto reportado: demoras de hasta cuatro horas en trámites migratorios en el Tancredo Neves.
- Propuestas técnicas: incorporación de inteligencia artificial y reconocimiento facial; reubicar controles.
| Situación actual | Propuesta del sector privado |
|---|---|
| Controles centralizados y rígidos con largas demoras | Controles distribuidos y apoyados en tecnología para agilizar el flujo |
| Modelo que, según críticos, incentiva pasos no habilitados | Vigilancia complementada por sistemas inteligentes y reconocimiento facial |
Consecuencias locales y dudas por la implementación
En Puerto Iguazú, donde la selva y la frontera definen la cotidianeidad, el tiempo que se pierde en trámites tiene efectos concretos: reservas canceladas, menos consumo en comercios y dificultades operativas para las pymes que trabajan con público internacional. Los representantes reclamaron que el debate avance más allá de la retórica y que el Estado nacional reconsidere el enfoque aplicado en el viaducto.
Quedó también planteada una pregunta práctica: cómo armonizar una mayor apertura con estándares de seguridad. Los empresarios sostienen que la tecnología puede ofrecer esa respuesta; los funcionarios, según el relato del encuentro, mantienen reservas y privilegian la lógica del control tradicional. En el medio está la vida diaria de la frontera, los colectivos que cruzan el río, las chacras que proveen insumos a la ciudad y los trabajadores que sufren las consecuencias del estancamiento.
La audiencia en el Senado permitió visibilizar el reclamo de Puerto Iguazú en el ámbito nacional. Ahora resta que las propuestas técnicas y los cambios conceptuales se traduzcan en medidas concretas y en un cronograma de trabajo que reduzca las filas en el puente y reactive con eficacia el movimiento económico de la Triple Frontera.