En el corazón del Centro Histórico de Puebla ocurrió el deceso de una mujer que representó la persistencia de muchas familias en la búsqueda de desaparecidos. Minerva “Mini” González Roque, de 84 años y miembro activo del Colectivo Voz de los Desaparecidos, murió luego de ser atropellada por una unidad del transporte público en la intersección de la calle 9 Norte con 10 Poniente.
El hecho y las primeras versiones
De acuerdo con la información disponible, la mujer cruzaba la vía cuando fue embestida por una unidad perteneciente a la Ruta 67. Tras el impacto, el conductor habría abandonado el lugar. Minerva quedó tendida sobre la vialidad junto a sus pertenencias y el bastón que utilizaba para desplazarse. Autoridades y transeúntes alertaron a los servicios de emergencia, aunque no se registró recuperación de vida.
“Mini” dedicó casi siete años a la búsqueda de su hijo, esfuerzo que la vinculó con colectivos y organizaciones de derechos humanos.
Una búsqueda que marcó su vida
La trayectoria de Minerva como madre buscadora estuvo ligada a una ausencia personal: su hijo, José Martín Jiménez González, desapareció el 22 de noviembre de 2018. Según el relato de la familia, la última vez que lo vieron fue en Chachapa, Amozoc, cuando salió hacia el tianguis de la comunidad para vender tortillas. A partir de entonces, Minerva recorrió calles, anexos e iglesias; participó en acciones de exigencia y mantuvo visible la desaparición de su hijo.
La devolución de restos y el cierre de una etapa
En noviembre de 2025 la familia recibió la identificación y entrega de los restos de José Martín, lo que puso fin a una búsqueda de casi siete años. Para Minerva, la identificación significó la posibilidad de dignificar la memoria de su hijo, pero también el inicio de un duelo tras años de esperanza y trabajo colectivo.
| Hecho | Fecha |
|---|---|
| Desaparición de José Martín Jiménez González | 22 de noviembre de 2018 |
| Entrega de restos | noviembre de 2025 |
| Fallecimiento de Minerva “Mini” González Roque | 14 de agosto de 2026 (fecha de reporte) |
Implicaciones locales y memoria colectiva
El suceso ocurre en una zona muy transitada de la capital poblana, lo que reabre debates sobre seguridad vial, responsabilidad de concesionarios del transporte público y la protección de personas adultas mayores en espacios urbanos. La presencia de colectivos de búsqueda en Puebla ha sido constante en los últimos años, y la muerte de una figura reconocida por su lucha resuena en esas redes comunitarias que buscan verdad y reparación.
Entre las consecuencias inmediatas destacan:
- La posible investigación por parte de autoridades locales para localizar al conductor responsable y esclarecer el abandono del vehículo.
- La atención de colectivos de búsqueda y organizaciones de derechos humanos que acompañaban a la víctima y que podrían exigir medidas al gobierno municipal y estatal.
- El impacto en la memoria de la comunidad: la pérdida de una madre buscadora que había dado visibilidad a la desaparición de su hijo durante casi siete años.
Minerva González deja una huella en la lucha por localizar a personas desaparecidas en la región. Su trayectoria ejemplifica la mezcla dolorosa de espera y acción comunitaria que muchas familias han vivido en Puebla y el país. La investigación sobre el atropellamiento y las acciones legales que defina la autoridad serán determinantes para atender la exigencia de justicia de la familia y de los colectivos que acompañaron a “Mini”.
En una ciudad marcada por raíces nahuas y por la fuerza de su industria automotriz y del transporte, la ciudad debe también mirar la coexistencia entre movilidad y protección de las personas más vulnerables: adultos mayores, peatones y quienes participan en la vida comunitaria diaria. La muerte de Minerva González es, en este sentido, un llamado para repensar medidas concretas que eviten nuevas tragedias.