En el debate público de Nuevo León surgió con fuerza la propuesta del llamado "Modo SÍ", una manera de entender la administración pública que prioriza resolver problemas con rapidez y eficacia para devolver tiempo perdido a ciudadanos y empresas. La reflexión, traída a la escena por Andrés Mijes en un acto político donde se proyectó la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum, pone el acento en la capacidad técnica y de gestión como ejes de la gobernabilidad.
La pérdida de tiempo como costo público
La idea parte de una observación sencilla y contundente: el tiempo que las personas emplean para enfrentar trámites, traslados o retrasos administrativos es un recurso irrecuperable. Para ilustrarlo se cita a José "Pepe" Mujica —común en círculos de reflexión pública— con la idea de que al pagar algo realmente intercambiamos tiempo de vida por bienes y servicios.
"cuando compramos algo, en realidad no lo pagamos con dinero, sino con el tiempo de nuestra vida que tuvimos que dedicar para ganar ese dinero."
Ese razonamiento trae una consecuencia política clara: la mala gestión no sólo trae costos monetarios, sino que erosiona las jornadas de trabajo, encarece la logística familiar y empresarial, y reduce la productividad. En el contexto de Nuevo León —una de las economías más dinámicas y emprendadoras del país— esos minutos y horas perdidos se traducen también en pérdida de competitividad.
Modo NO vs. Modo SÍ: contraste en la práctica
Quienes promueven el concepto describen a la gestión local reciente con una serie de negativas que, acumuladas, generan retrasos y soluciones parciales: que no se pudo, que no hubo presupuesto, que los trámites tardaron, que las obras quedaron inconclusas. Ese patrón fue etiquetado como "Modo NO". La contrapropuesta consiste en una cultura administrativa proactiva que busque alternativas y mecanismos para que las cosas se hagan y se terminen.
- Modo NO: excusas, trámites largos, obras que se extienden, respuesta tardía a demandas ciudadanas.
- Modo SÍ: planeación, coordinación, innovación y capacidad técnica para ejecutar y resolver.
- Impacto: ahorro de tiempo para familias y empresas; menor gasto indirecto por retrasos; mejor imagen para la inversión privada.
| Aspecto | Modo NO | Modo SÍ |
|---|---|---|
| Planeación | Deficiente | Proactiva y técnica |
| Tiempo de respuesta | Largo | Corto |
| Resultado para ciudadanos | Tiempo perdido | Tiempo recuperado |
Capacidad administrativa como política pública
Los promotores del Modo SÍ ponen especial énfasis en la palabra capacidad: experiencia para planear, conocimientos administrativos, madurez para coordinar diferentes dependencias y la disposición a innovar. Esa combinación, sostienen, convierte la buena administración en una herramienta tanto social como económica.
En un estado donde la actividad manufacturera y de servicios depende de cadenas logísticas y tiempos de entrega, la mejora en trámites y obras públicas tiene impacto directo en la competitividad. Cada trámite simplificado y cada obra bien ejecutada reduce costos indirectos para las empresas y, por ende, puede incentivar el emprendimiento y la inversión.
Implicaciones prácticas para ciudadanos y empresarios
Del discurso político al terreno, la adopción del Modo SÍ implicaría medidas concretas que no se detallan en el pronunciamiento original, pero que pueden inferirse como prioritarias: simplificación de trámites, metas de tiempo en servicios públicos, evaluación técnica de proyectos y mecanismos de coordinación interinstitucional para evitar retrasos.
Para las familias, la promesa es recuperar horas en desplazamientos y gestiones; para los emprendedores, reducir incertidumbre y acelerar procesos que hoy limitan la apertura y crecimiento de negocios. La idea, en suma, apela a convertir la eficiencia administrativa en un activo económico.
Reflexión final
En una región caracterizada por su impulso empresarial y su peso en la economía nacional, la discusión sobre cómo gobernar con capacidad no es sólo retórica: tiene consecuencias mensurables en tiempo y productividad. El llamado al Modo SÍ busca colocar la gestión eficiente en el centro del debate público, como una vía para que las decisiones gubernamentales devuelvan tiempo y recursos a quienes mantienen en marcha al noreste del país.
La propuesta queda ahora en el terreno político y técnico: plantearla es un primer paso; ejecutarla, el verdadero desafío.