Un experimento en Reforma que ya muestra resultados medibles
En el corazón financiero de la capital, un proyecto colectivo llamado MOVIN Reforma presentó resultados que ponen sobre la mesa alternativas concretas para aliviar la congestión y bajar las emisiones derivadas de los traslados laborales. Coordinado por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP México) y CoRe Ciudades Vivibles y Amables, el programa contó con la participación de empresas como BBVA México, AT&T México y Grupo Kaluz, y reunió a líderes empresariales y especialistas para evaluar los avances.
La apuesta fue clara: reducir el uso del automóvil particular entre quienes trabajan en el corredor del Paseo de la Reforma, impulsando esquemas que van desde el trabajo híbrido hasta incentivos para usar transporte público y modos activos. Tras años de implementación y seguimiento, el balance arroja cifras contundentes.
Resultados clave
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Reducción de emisiones de CO₂ | Más de 30% |
| Disminución en kilómetros recorridos (VKT) | 32% |
| Viajes en bicicleta | Duplicados |
Esos números no surgieron por arte de magia: provienen de un conjunto de medidas aplicadas de forma coordinada entre empresas y organizaciones de la sociedad civil, con el acompañamiento técnico del ITDP. En la presentación de resultados participaron representantes empresariales como Mónica Aspe (AT&T México), Blanca del Valle (Fondo de Inversión Social Kaluz), y Paul Piña Ocampos, de BBVA México; Piña resumió la experiencia así:
“MOVIN se inscribió perfecto en nuestros indicadores de sostenibilidad. La iniciativa se hace más fuerte trabajando con otras empresas y expertos; vimos que el transporte empresarial sí funcionó”.
Estrategias aplicadas
- Trabajo híbrido: reducción de días presenciales para disminuir viajes de rutina.
- Subsidio al transporte público: incentivos económicos para que empleados elijan buses, Metrobús o metro.
- Impulso a la bicicleta: biciescuelas, distribución de membresías para Ecobici y Dezba y promoción de rutas seguras.
Además de las medidas internas en las compañías, el proyecto sumó talleres y programas de capacitación: las llamadas biciescuelas registraron una participación mayoritaria de mujeres (más del 65%), una señal de que las intervenciones buscaban atender también brechas de género en movilidad.
Consecuencias locales y temas pendientes
Para la vida diaria en la Ciudad de México, estos resultados tienen implicaciones prácticas: menos autos circulando en puntos neurálgicos como Reforma puede traducirse en viajes más rápidos de transporte público, menos contaminación local y una menor presión sobre infraestructura vial. También abre la puerta a que empresas y gobiernos locales articulen políticas públicas que acompañen la transición —por ejemplo, mejoras en la infraestructura ciclista o esquemas de apoyo para transporte público corporativo.
No obstante, el experimento tiene límites geográficos y demográficos: se centró en una franja laboral específica y en trabajadores de empresas grandes que pueden ofrecer esquemas híbridos o subsidios. La ampliación de estas prácticas hacia otros corredores y hacia sectores informales de la economía capitalina será el verdadero desafío si se busca un impacto urbano mayor y sostenido.
En suma, MOVIN Reforma funciona como laboratorio urbano: muestra que la coordinación entre sector privado, sociedad civil y expertos puede producir cambios medibles en la movilidad y en la huella ambiental. La siguiente prueba será traducir esa experiencia a escala y mantener las reducciones en emisiones y kilómetros recorridos más allá del ciclo piloto.