El recuerdo de los sismos del 19 de septiembre —tanto el de 1985 como el de 2017— vuelve cada año con reclamos de mejor prevención y cuestionamientos sobre la calidad de las inspecciones en los planteles escolares. Investigaciones y especialistas citados por universidades como la UPAEP indican que México registra temblores con alta frecuencia; ante ello, la comunidad educativa de Lázaro Cárdenas enfrenta el reto de traducir protocolos en acciones concretas para proteger a docentes, alumnas y alumnos.
Qué falló en 2017 y por qué importa aquí
El temblor de magnitud 7.1 del 19 de septiembre de 2017, con epicentro entre Puebla y Morelos, provocó la muerte de 45 personas en Puebla y dejó evidencia sobre fallas en las revisiones de Protección Civil en inmuebles escolares. En la preparatoria Lázaro Cárdenas de la BUAP, una inspección catalogada como cumplida no detectó elementos peligrosos en un edificio histórico, lo que contribuyó a la pérdida de vidas y de la integridad de estudiantes y personal.
El testimonio de quienes vivieron esa tragedia apunta a inspecciones superficiales y a la subestimación del riesgo en estructuras antiguas o con elementos decorativos que no estaban bien anclados.
“No observó esas cosas, dijo que todo estaba bien… y dieron por concluido el asunto”,
recordó Otoniel Mora, entonces secretario académico de la preparatoria, sobre la revisión previa al sismo.
Reglas vigentes y vacíos en la práctica
Según la normativa federal y las recomendaciones de gestión del riesgo, las escuelas deben contar con un Programa Interno de Protección Civil vigente, con actualizaciones anuales, y someterse a revisiones periódicas por parte de autoridades de Protección Civil al menos cada seis meses o de manera anual, según corresponda. No obstante, el problema identificado en Puebla fue la calidad de la evaluación, no necesariamente la ausencia de protocolos.
- Protocolos que deben comprobarse: existencia y actualización del Programa Interno de Protección Civil.
- Revisiones técnicas: inspecciones semestrales y anuales por personal de Protección Civil capacitado.
- Condición estructural: especial atención a edificios antiguos, molduras, acabados y elementos no estructurales que representen riesgo.
Qué pueden hacer las escuelas y las familias en Lázaro Cárdenas
En ausencia de cifras locales sobre deficiencias, las acciones preventivas aplicables y comprobables son claras: exigir y revisar que el Programa Interno de Protección Civil exista y esté actualizado, solicitar constancias o informes de las revisiones realizadas por Protección Civil, y verificar que los simulacros y brigadas internas funcionen realmente.
Recomendaciones prácticas que aplican a cualquier plantel:
- Solicitar acceso al Programa Interno de Protección Civil y revisar la fecha de última actualización.
- Comprobar que se realizan simulacros con registro de asistencia, evaluación y ajustes posteriores.
- Verificar que las revisiones técnicas incluyan una lista de hallazgos y acciones correctivas con plazos claros.
Contexto técnico y frecuencia de sismos
Especialistas consultados por instituciones académicas señalan que los sismos en México suceden con alta frecuencia; la UPAEP reportó que, en promedio, el país tiembla cada 20 minutos. Esa recurrencia subraya la importancia de mantener infraestructuras seguras y protocolos operativos actualizados.
| Acontecimiento | Dato relevante |
|---|---|
| Sismo 19 de septiembre de 1985 | Referencia histórica de impacto nacional |
| Sismo 19 de septiembre de 2017 | Magnitud 7.1; 45 muertes en Puebla |
| Frecuencia sísmica | Un temblor en promedio cada 20 minutos (UPAEP) |
Para la comunidad de Lázaro Cárdenas, esto significa que la prevención no es una formalidad administrativa sino una obligación cotidiana. La Secretaría de Educación Pública y las autoridades locales de Protección Civil establecen los marcos normativos, pero la implementación efectiva requiere transparencia, supervisión y participación de madres, padres y personal escolar.
En resumen: la memoria del 19S trae la lección de que los protocolos existen para cumplirse con rigor. Exigir transparencia en las inspecciones, acompañar los procesos de actualización de programas y convertir los simulacros en ejercicios evaluados son pasos concretos que la comunidad educativa de Lázaro Cárdenas debe priorizar para reducir riesgos y proteger vidas.