Caminar por muchas colonias de Hermosillo implica sortear vehículos, postes, árboles, escalones y tramos de tierra: una realidad que, según colectivos locales y datos oficiales, viven a diario niñas, niños, personas mayores y quienes usan sillas de ruedas o carriolas.
Un problema que toca la vida cotidiana
Hugo Moreno Freydig, representante del colectivo Bukis a la Calle e integrante de la Mesa de Movilidad de la asociación Hermosillo ¿Cómo vamos?, señala que el fenómeno no es nuevo sino consecuencia de décadas en las que se priorizó el espacio vial para el automóvil por encima de la movilidad peatonal. De acuerdo con la información que comparte, el 50% de las vías de Hermosillo no cuenta con banquetas.
En los tramos donde sí existen, las banquetas presentan múltiples obstáculos y deficiencias que impiden un tránsito seguro y cómodo. Entre los problemas más frecuentes se encuentran:
- Obstrucción por vehículos estacionados sobre la banqueta.
- Comercios y domicilios que invaden el espacio peatonal.
- Postes, árboles y mobiliario urbano colocados en el paso.
- Desniveles, superficies irregulares y tramos de tierra.
- Acumulación de basura que dificulta el tránsito.
Normas y brechas en la infraestructura
La Norma Oficial Mexicana citada por Moreno Freydig establece que el ancho mínimo de una banqueta debe ser de 2.30 metros, desglosados en 1.80 metros de franja peatonal, una franja de vegetación de 65 centímetros y 15 centímetros de guarnición. Sin embargo, gran parte de las banquetas de la ciudad se construyeron con una normativa anterior que contemplaba una franja de circulación de apenas 1.20 metros.
| Concepto | Medida según NOM | Medida en norma anterior |
|---|---|---|
| Ancho mínimo total | 2.30 m | - |
| Franja de circulación peatonal | 1.80 m | 1.20 m |
"la modernidad y los carros eran lo más importante"
Con esa observación, Moreno Freydig resume por qué muchas colonias calificadas como “modernas” en el pasado no incluyeron banquetas adecuadas en su diseño, y por qué hoy la ciudad enfrenta la necesidad de actualizar y adaptar infraestructura para la movilidad peatonal.
Consecuencias sociales y de accesibilidad
Las condiciones descritas afectan de forma particular a grupos con mayor vulnerabilidad: personas con discapacidad, adultos mayores, padres y madres con carriolas, así como quienes realizan compras a pie. Además de la incomodidad, estas barreras incrementan el riesgo de caídas, obligan a las personas a caminar por la calzada —exponiéndolas al tránsito vehicular— y limitan la autonomía de quienes dependen de recorridos a pie para acceder a servicios básicos.
Moreno Freydig también advierte que, mientras se priorice únicamente el mantenimiento del pavimento vehicular (bacheo, repavimentaciones) y no se contemple una política integral de movilidad, las banquetas seguirán en condiciones deficientes.
Qué está en discusión
El diagnóstico que plantean colectivos como Bukis a la Calle coincide con la medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) citada por los mismos activistas: la mitad de la ciudad no dispone de banquetas. El reto inmediato para las autoridades locales es actualizar el marco normativo y los proyectos urbanos para garantizar que la infraestructura peatonal cumpla con estándares actuales de accesibilidad y seguridad.
Para los habitantes de Hermosillo, las soluciones implican tanto obras físicas —ampliación o construcción de banquetas, reubicación de postes y mobiliario, regulación del comercio sobre la banqueta— como políticas públicas de mantenimiento permanente y educación vial que protejan el espacio destinado a peatones.
Mientras tanto, quienes salen a pie continúan improvisando rutas seguras entre coches y obstáculos, en una ciudad donde, según las organizaciones civiles, caminar aún es un desafío diario.