Vecinos de Nezahualcóyotl —y en particular personas de la tercera edad— han levantado la voz para denunciar el deterioro de las banquetas en colonias de la ciudad, una problemática que, según las quejas, dificulta el traslado a pie y limita el acceso seguro a servicios y transporte público.
La demanda de reparación recorre desde rampas inexistentes hasta superficies irregulares, losas sueltas y obstrucciones que obligan a peatones a bajar a la calzada. Para los adultos mayores, estas condiciones representan no sólo una incomodidad sino un riesgo real de caídas y lesiones.
“Me cuesta mucho caminar”
Impacto en la movilidad cotidiana
El deterioro de la infraestructura peatonal tiene efectos inmediatos en la vida diaria: dificultad para llegar a centros de salud, mercados, y paradas de transporte público. En una ciudad con alta densidad poblacional como Nezahualcóyotl, caminar es la primera opción para muchas personas; cuando las banquetas fallan, se reduce la autonomía de quienes menos movilidad tienen.
Además, la falta de banquetas en condiciones obliga a los peatones a ocupar la calle en tramos cortos, lo que aumenta la exposición a la circulación vehicular y agrava la inseguridad vial. Este fenómeno también impacta la eficacia del transporte público: usuarios que no pueden acceder con seguridad a las paradas terminan demorando o cancelando viajes, lo que a su vez presiona otras rutas y servicios.
Demandas y responsabilidades
Las voces vecinales piden intervención inmediata por parte de las autoridades municipales y de los organismos responsables del espacio público. Las reparaciones requeridas van desde la nivelación y reposición de losas hasta la instalación de rampas y la limpieza de la vía peatonal para eliminar obstáculos.
- Reparación y nivelación de banquetas dañadas.
- Instalación de rampas y accesos para personas con movilidad reducida.
- Retiro de obstáculos y mantenimiento periódico.
Sin embargo, la atención al problema no depende únicamente de arreglos puntuales. Es necesario coordinar programas de mantenimiento sostenido y políticas públicas que consideren el envejecimiento poblacional y la movilidad no motorizada como prioridades.
Consecuencias sociales y económicas
El mal estado de las banquetas repercute también en la economía local: dificulta el acceso a comercios pequeños, reduce la afluencia a plazas y mercados y puede aumentar la dependencia en transporte motorizado, con el consiguiente gasto adicional para quienes tienen recursos limitados. Para muchas familias, la imposibilidad de que un adulto mayor salga con seguridad implica mayor carga de cuidado en el hogar y pérdida de autonomía personal.
| Problema | Consecuencia |
|---|---|
| Banquetas desniveladas o quebradas | Caídas y lesiones; desplazamiento por la calle |
| Falta de rampas | Imposibilidad de acceso para sillas de ruedas y caminadores |
| Obstáculos en la vía peatonal | Reducción de la visibilidad y mayor riesgo vial |
Vecinos esperan que las autoridades municipales atiendan las denuncias con acciones concretas y programación de obras; mientras tanto, muchos adultos mayores siguen adaptando sus recorridos o evitando salir por precaución.
Como corresponsal en el Estado de México, subrayo que esta problemática no es aislada: la infraestructura peatonal deficiente afecta a millones de mexiquenses y exige que los gobiernos locales integren la accesibilidad en sus planes de movilidad y seguridad vial. La reparación de banquetas es una inversión en salud pública, seguridad y en mantener la vida urbana accesible para quienes más lo necesitan.