El barrio de la Sagrada Familia, en A Coruña, vivió el viernes por la tarde una protesta vecinal que escaló hasta convertirse en disturbios frente a una vivienda situada en el número 11 de la calle homónima. Según fuentes vecinales y policiales, más de un centenar de personas participaron en una cacerolada que desembocó en el lanzamiento de piedras, adoquines, petardos y vallas contra el inmueble que los manifestantes señalan como un narcopiso.
Desarrollo de la protesta y actuación policial
La movilización, en la que sonaron silbatos, cacerolas y cubos, fue convocada por residentes que denuncian un continuo trasiego de personas relacionadas con el consumo y venta de drogas en torno al edificio. La situación provocó la movilización conjunta de agentes de la Policía Nacional y la Policía Local, con un despliegue inicial que superó los ocho efectivos y que se reforzó con dos furgones policiales.
Ante el asedio y los lanzamientos continuos de objetos contra las ventanas, los agentes decidieron evacuar a los ocupantes del piso para proteger su integridad física. Los inquilinos fueron trasladados a una comisaría municipal. Según la policía, al tratarse de propietarios del inmueble, las posibilidades de actuación penal inmediata son limitadas.
Reclamaciones vecinales y clima de alarma
Los concentrados reivindicaron su malestar por episodios de inseguridad que, a su juicio, se han vuelto cotidianos en la zona: peleas, hurtos y altercados con armas blancas vinculados, según ellos, al trasiego de consumidores y suministradores. La protesta incluyó lemas contra la dejadez y la estigmatización de su barrio.
«No es un vertedero, es un barrio obrero!»
Una residente, que prefirió no identificarse, explicó que la movilización surge tras «muchas denuncias y firmas» y criticó la falta de respuesta de algunas asociaciones vecinales, a las que acusa de ocuparse únicamente de actos más visibles. Otro vecino, que vive junto al piso señalado, relató que la afluencia de personas vinculadas al consumo alcanza «entre 30 y 50 drogodependientes» diarios, y aseguró que se han producido daños reiterados en elementos comunes del edificio.
Consecuencias inmediatas y limitaciones legales
La evacuación y el traslado a comisaría tuvieron como objetivo garantizar la integridad física de las personas que ocupaban el inmueble frente a la presión vecinal. Fuentes policiales consultadas señalaron que, pese al rechazo social, la condición de propiedad del piso por parte de esas personas reduce las opciones de intervención penal sin otras pruebas o denuncias concretas.
- Participación: más de cien vecinos en la cacerolada.
- Objetos lanzados: piedras, adoquines, petardos y vallas.
- Actuación policial: equipo de más de ocho agentes y dos furgones de refuerzo; evacuación y traslado de los ocupantes a comisaría.
Contexto y retos para la convivencia
El episodio pone de manifiesto la tensión existente entre vecinos y propietarios/ocupantes señalados por comportamientos que, según la comunidad, afectan a la convivencia y la seguridad en la calle Sagrada Familia. Para abordar este tipo de conflictos, la coordinación entre fuerzas de seguridad, servicios sociales y administración local resulta clave, así como mecanismos judiciales que permitan intervenir cuando existan indicios de actividad delictiva.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Dirección | Calle Sagrada Familia, 11 |
| Participación vecinal | Más de 100 personas (según vecinos) |
| Intervención policial | 8+ agentes; 2 furgones; evacuación y traslado a comisaría |
Fuentes vecinales y policiales confirman los hechos descritos, aunque las autoridades municipales no han hecho público aún un comunicado oficial detallando las actuaciones posteriores. El suceso reabre el debate sobre cómo compatibilizar la protección de la convivencia y la seguridad ciudadana con las garantías jurídicas de propietarios y ocupantes, y sobre el papel de las instituciones locales en la prevención y resolución de conflictos urbanos.