Jaén, 25 ago. — La Unidad de Medicina Interna del Hospital Universitario de Jaén ha emitido este martes una serie de recomendaciones dirigidas a prevenir la deshidratación en personas mayores y en pacientes con enfermedades crónicas, ante la reducción de la sensación de sed y la menor capacidad de adaptación al calor que acompaña al envejecimiento.
Riesgo aumentado en verano y en pacientes pluripatológicos
Los especialistas recuerdan que, con la edad, las personas pueden no percibir con la misma rapidez la necesidad de beber, un hecho que incrementa el riesgo de deshidratación durante periodos de altas temperaturas. Además, señalan que muchos pacientes con patologías crónicas, como la hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares, siguen tratamientos —por ejemplo, algunos diuréticos— que pueden favorecer una mayor pérdida de líquidos, lo que hace imprescindible una vigilancia adicional en temporadas de calor.
Recomendaciones prácticas desde Medicina Interna
Ante este escenario, los clínicos de la unidad han difundido una serie de medidas preventivas dirigidas tanto a las propias personas mayores como a sus familiares y cuidadores. Entre ellas destacan:
- Incentivar la ingesta de líquidos a lo largo del día, sin esperar a tener sed.
- Evitar la exposición al calor y la realización de esfuerzos o actividad física en las horas centrales del día.
- Permanecer siempre que sea posible en lugares frescos y bien ventilados.
- Vigilar especialmente a pacientes pluripatológicos y a quienes toman tratamientos que aumentan la eliminación de líquidos.
- Solicitar valoración sanitaria ante cualquier empeoramiento o aparición de síntomas preocupantes.
«Incentivar la ingesta de líquidos a lo largo del día, sin esperar a tener sed.»
Signos de alarma y actuación
Desde la Unidad de Medicina Interna insisten en que los familiares y cuidadores deben prestar atención a cambios en el estado habitual de las personas mayores y de los pacientes más vulnerables. Señalan como señales de alarma posibles indicadores clínicos que requieren atención sanitaria, entre ellos:
- Un deterioro repentino del estado general.
- Somnolencia o confusión.
- Debilidad notable.
- Disminución de la cantidad de orina.
Ante la aparición de cualquiera de estos signos, la recomendación es solicitar valoración por los servicios sanitarios. Los especialistas advierten que una detección precoz y la intervención oportuna son clave para evitar complicaciones asociadas a la deshidratación, en particular en pacientes con enfermedades crónicas.
Consejos para el manejo del tratamiento y control domiciliario
El comunicado del Gobierno andaluz recoge la petición de los médicos de que no se subestime la importancia de la hidratación en los grupos más vulnerables y recuerda la necesidad de coordinar el cuidado con profesionales sanitarios. Asimismo, se subraya la importancia de no tomar decisiones sobre la modificación de tratamientos sin consultar con el médico responsable, especialmente en el caso de fármacos que afectan al equilibrio de líquidos y electrolitos.
| Grupo | Riesgo | Medida prioritaria |
|---|---|---|
| Personas mayores | Elevado (sensación de sed disminuida) | Hidratación regular y vigilancia |
| Pacientes pluripatológicos | Elevado (multimedicación) | Revisión de tratamiento y control de líquidos |
| Pacientes con diuréticos | Mayor pérdida de líquidos | Atención a balance hídrico y signos de alarma |
La recomendación institucional llega en pleno periodo estival, cuando las olas de calor y las jornadas de altas temperaturas aumentan la incidencia de problemas relacionados con la pérdida de líquidos. Para la población de Jaén, con una proporción significativa de personas mayores, las indicaciones del Hospital Universitario persiguen reducir ingresos y complicaciones derivadas de una deshidratación que, en muchos casos, puede prevenirse con medidas sencillas y una vigilancia adecuada.
Los médicos insisten en la comunicación entre cuidadores y equipos sanitarios y en la importancia de no modificar tratamientos prescritos sin consulta previa. La prevención y la detección temprana, subrayan, son las herramientas más eficaces para proteger a los colectivos más vulnerables frente a los efectos del calor.